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El hipersector TIC gallego registra en 2015 más de 120 nuevas empresas

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Las empresas TIC ofrecen múltiples soluciones.

El hipersector TIC gallego concentra un total de 3.320 empresas y da empleo a 21.255 personas, lo que sitúa a Galicia como la quinta comunidad en volumen de empresas de esta área. Son las cifras que señala el estudio sobre el hipersector TIC de Galicia, elaborado por el Observatorio de la Sociedad de la Información en Galicia (Osimga), adscrito a la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega).

En 2015 se registraron 122 nuevas empresas del hipersector TIC, lo que supuso un crecimiento del 3,4% y marcó un máximo en el número de altas de nuevas entidades registradas desde 2011. Destaca, especialmente, el subsector TIC con un incremento del 4,5%, mientras que en las empresas del sector contenidos el crecimiento fue del 0,3%.

El hipersector TIC está integrado en un 73,4% por empresas del sector tecnológico, y en un 26,6% por empresas del sector de contenidos y servicios audiovisuales. Galicia ocupa la quinta posición en cuanto al volumen de empresas, sólo superada por Madrid, Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

FUENTE: Fernándo Rodríguez Estevez. Columna Cero.

UNA JUEZ RECHAZA EL ACUERDO ENTRE LAS TECNOLÓGICAS PARA NO ROBARSE EMPLEADOS

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  • La demanda colectiva de ingenieros reclama a Apple, Google, Adobe e Intel una compensación de 3.000 millones de dólares.

La excusa era frenar la escalada de sueldos, cada vez mayores. La realidad, una estrategia de Steve Jobs que ha trascendido a su vida, para evitar que los empleados de Intel, Google, Adobe y Apple se cambiasen a alguna de estas empresas. La juez del distrito de San José, el corazón de Silicon Valley, Lucy Koh, ha rechazado la oferta de 324 millones de dólares (242 millones de euros) que pactaron las empresas para compensarlos.

El caso comenzó en 2011 con una demanda colectiva por parte de los empleados, un total de 64.000, en la que acusaban a las cuatro empresas de evitar hacerse con los ingenieros de alguna de las firmas involucradas. Según la juez, la cifra, ofrecida en el mes de mayo, está por debajo de lo razonable.

El acuerdo entre Apple, Intel, Adobe y Google no solo limitaba la movilidad laboral de sus talentos, como tanto les gusta referirse aquí a los empleados, sino también les imponía de forma implícita un tope salarial. La lógica de las empresas implicadas es que si los trabajadores no cambiaban de compañía, tampoco tendrían que afrontar grandes aumentos, ni internos para evitar la fuga, ni en nuevas contrataciones. En 2012 los empleados de Pixar, LucasArts e Intuit, dedicadas a la animación, denunciaron una situación similar.

La demanda colectiva pide 3.000 millones de dólares (2.241 millones de euros) para compensar el dinero que dejaron de embolsarse por su trabajo. Si durante el juicio se llegase a demostrar, como ha dejado caer la defensa, que se trata de una práctica de monopolio, la cifra podría llegar a los 9.000 millones de dólares (6.723 millones de euros). Las estimaciones de la defensa argumentan que, de no existir el plan de Google, Apple, Adobe e Intel, sus sueldos serían un 25% superiores. De las cuatro empresas, solo Intel se ha pronunciado al respecto: “Lamentamos que la corte haya rechazado nuestra propuesta que evitaría una larga negociación de meses”.

El escándalo va más allá del juzgado, evidencia especialmente el poder de Apple y Google y deja al descubierto los peores rasgos del carácter de Steve Jobs. El caso utiliza como prueba un intercambio de correos entre el propio fundador de Apple y el exconsejero delegado de Google, Eric Schmidt. En las misivas se evidencia un acuerdo tácito para no tocar ni tentar a ninguno de los ingenieros. Schmidt se disculpa y le asegura que tomará medidas al respecto.

Jobs responde, a su manera, con una carita sonriente en emoticono, :), al conocer el despido del especialista en recursos humanos que intentó el fichaje. El correo más antiguo data de 2005, es la respuesta de Jobs al intento de Google de contratar en bloque a varios ingenieros: “Si os hacéis con solo uno de ellos, significará la guerra”.

Los abogados de la demanda insisten en que Koh debería aprobar el acuerdo para proteger a los empleados y consideran que se enfrentarían a grandes gastos si siguen adelante. El sentir no es común, una sección de los mismos insisten en que sería mejor crear una mesa de negociación y llegar a un acuerdo económico.

Fuente: El País. 

FORMACIÓN RELACIONADA:

Andrés Contreras, el niño del ‘big data’

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  • Creó su primera empresa con 12 años, pero afirma que su actual Socialtech es la próxima Google.

Rosa Jiménez Cano Madrid 14 OCT 2013 - 12:12 CET

Andrés Contreras, empresario desde los 12 años. / Carlos Rosillo

El chaval comenzó arreglando ordenadores en su pueblo, Membrilla, y ahora se doctora en Inteligencia Artificial en Stanford. Entre las dos circunstancias solo hay cinco años de tiempo y el autor de la proeza tiene 17.

Andrés Contreras Guillén (Ciudad Real, 1995) contó siempre con el apoyo de sus padres, profesores, primero como vendedores de la tienda de reparaciones. Después, cuando decidió que no aguantaba más en clase y decidió emanciparse jurídicamente. “Siempre me aburrí en clase. Dejé la Secundaria y entré en Formación Profesional”. Tras terminar, por libre, el ciclo de microsistemas informático y otro en Administración de Empresas.

Al ser legalmente reconocido como mayor de edad a los 15 años, se presentó a una beca en la Universidad de Stanford, donde cursa Inteligencia Artificial. “Tengo la green card (permiso de residencia), pero mi empresa, por ahora, está aquí. Cada viernes tengo tutorías por HangOut (videoconferencia de Google) con mis profesores”, explica. Por su empresa se refiere a Socialtech. En febrero de 2012, en el salón Mi Empresa, conoció a sus dos socios: Néstor Basterra (Bilbao, 1987) y José Artiach (Madrid, 1988). El primero dejó su trabajo en Ernst&Young. El segundo, en Heineken. Los argumentos de este adolescente les terminaron de convencer. Entre los consejeros de la empresa se encuentra Pedro A. García López, ex director de Coca Cola España.

La definición de su empresa suena pretenciosa: “Ingeniería de software con análisis inteligente para negocios”. Su producto, Wordfeeling da más pistas: gestión de reputación online en tiempo real. Esto incluye desde blogs y foros a mensajes en Facebook, Twitter, FourSquare e Instagram, así como contenido de noticias y los comentarios de las mismas. Su ventaja estriba en que entiende el lenguaje natural, sin necesidad de claves o frases simples. “Añadimos una capa de análisis de sensaciones que nadie más ofrece y todo en 0,4 segundos, es decir, tiempo real. En un segundo rastreamos nueve millones de comentarios”. Según los estudios que manejan, los comentarios negativos pesan 3,7 veces más que los positivos en los consumidores.

A mediados de año recibieron una inyección de dinero que se niegan a desvelar, tan solo indican que proviene del País Vasco. “Gracias a ellos pudimos adquirir los servidores”. Unos equipos de EMC que se ha empeñado en llevarnos a visitar. Se pasea por la cápsula refrigerada con un molesto ruido de fondo permanente, tan feliz como cualquier chaval de su edad en la discoteca. Contreras mantiene el 25% de la empresa, los dos cofundadores un 5% cada uno. De momento están en negociación con Indra. “Hay más empresas, pero no nos dejan decirlo”, se excusa.

La modestia no es una de sus virtudes, quizás simple pecado de juventud: “Nos consideramos el próximo Google. ¿Qué empresa no quiere saber si su cliente está satisfecho? Nosotros se lo podemos decir constantemente?”. Basterra apostilla: “Las encuestas son cosas del pasado. Las contesta poca gente y casi siempre a cambio de algo. Los comentarios en redes sociales son mucho más sinceros y espontáneos. Su valor es incalculable para cualquier marca o producto”. Entre los posibles usos se encuentra la elección del nombre de un producto, pero también el estudio de la percepción de un famoso antes de escogerlo para un patrocinio, o las sensación tras un episodio de una serie o película.

Todo en la vida de Contreras parece estudiado. Incluso su ocio. “Hace mucho que no tengo tiempo libre, pero en esos momentos me dedico a programar; siempre ha sido mi afición”, expone sin ánimo de parecer extraño. De hecho, tampoco muy preocupado por alimentarse, el traje que viste va con bastante holgura.

Otro aspecto diferencial de la herramienta son las alertas a medida. “No solo avisamos de los incendios (por escándalos) en redes sociales, también ofrecemos la posibilidad de predecirlos y neutralizarlos desde el móvil, al momento”, proclama con marcado toque comercial.

Insiste el trío en que están “con los pies en el suelo”, pero se ponen metas aparentemente altas. En seis meses quieren comprobar que hay nicho. A los inversores les han convencido de que el beneficio dentro de 12 o 14 meses serán de 900.000 euros y, en dos años se trasladarán a Estados Unidos, según promete este consejero delegado de 17 años y 5 de experiencia.

Fuente: El País.

¿Puede la empresa examinar mi e-mail?

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Ilustración: EL MUNDO


Javier Prenafeta (*)

La reciente sentencia del Tribunal Constitucional de 7 de octubre de 2013 define con mayor precisión el alcance de la privacidad de los correos electrónicos en el entorno laboral.

La sentencia resuelve una petición de amparo instada por un trabajador de una empresa de la industria química que había revelado a una empresa competidora información interna y confidencial sobre la primera. Ante las sospechas de un trabajador, la empresa realizó ante notario el examen del ordenador del trabajador sospechoso y encontró mensajes de correo electrónico enviados a terceros relativos a la cosecha de los productos de su empresa durante dos años. Debido a lo anterior, la empresa despidió al trabajador por transgresión de la buena fe.

El antiguo trabajador alegó ante el Tribunal Constitucional que, al examinar el contenido de sus correos electrónicos, la empresa había vulnerado el secreto de las comunicaciones, en tanto por parte de la empresa no existía una política o instrucciones a propósito del uso del correo electrónico, tal como establece la sentencia del Tribunal Supremo de 26 de septiembre de 2007.

El control empresarial de los medios informáticos de la empresa está fundamentado por la potestad de vigilancia del trabajador bajo el Estatuto de los Trabajadores, si bien dicha facultad de control no es absoluta, sino que debe pasar un triple filtro de idoneidad, necesidad y proporcionalidad. En este sentido, la sentencia del Tribunal Supremo venía de indicar que, en la medida en que en la práctica existe en las empresas un uso tolerado de los medios informáticos, en especial el correo electrónico, para fines no estrictamente profesionales, los trabajadores tienen una expectativa de privacidad respecto a los mensajes recibidos y enviados por esta vía. Por ello, es deber del empresario establecer los límites en cuanto al uso de dichas herramientas, debiendo definir si se permite o no un uso personal del correo electrónico de la empresa, a fin de que éstos puedan actuar conforme a la política de la empresa.

En el presente caso, la empresa efectivamente no había definido una política de uso del correo electrónico, si bien el propio convenio colectivo aplicable al trabajador claramente establecía una prohibición del uso del ordenador para fines personales. Este hecho tiene especial relevancia en este asunto, pues lo importante no es realidad si existe o no una regulación interna específica en la empresa sobre el uso de los medios informáticos en la misma, sino si, por las vías que sea, el trabajador tiene una "expectativa razonable de confidencialidad" en la utilización dichos medios.

En este supuesto, en la medida en que el trabajador debe conocer el convenio colectivo aplicable a su situación, debía saber que el ordenador y el correo electrónico de la empresa sólo podían utilizarse para fines estrictamente relacionados con la actividad laboral, no para usos privados, sin que por tanto gocen dichas comunicaciones de la protección del art. 18.3 de la Constitución Española.

Al respecto, señala la sentencia:

La expresa prohibición convencional del uso extralaboral del correo electrónico y su consiguiente limitación a fines profesionales llevaba implícita la facultad de la empresa de controlar su utilización, al objeto de verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, incluida la adecuación de su prestación a las exigencias de la buena fe.

Por otro lado, el examen del correo electrónico que llevó a cabo la empresa se circunscribió a comunicaciones no personales, precisamente sobre hechos relativos a la actividad de la empresa en la que prestaba sus servicios, por lo que en modo alguno puede considerarse vulnerada su intimidad. 
 
(*) Javier Prenafeta es abogado experto en Tecnología de la Información.

Fuente: El Mundo.

La industria del 'software' busca controlar el uso de programas 'piratas' en empresas

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 J. U.

La venta de programas copiados ilícitamente es sólo 'la punta del iceberg'

Pablo Romero | Madrid


La lucha contra la 'piratería' informática va más allá del control sobre la venta de programas copiados sin autorización. El uso de programas propietarios sin el pago de la correspondiente licencia se extiende a empresas que usan dichos programas para producir sus bienes o servicios. ¿Qué consecuencias tiene esta práctica? ¿Merece la pena el riesgo que se asume?

El portavoz de la Business Software Alliance (BSA) y director de marca de SAGE, Juan Luis Ramos, comenta al Navegante que "la venta de 'software pirata' es sólo la punta del iceberg". "Hay muchas compañías de ingeniería, de consultoría, industriales... firmas que hacen un uso intensivo de tecnología y que utilizan 'software' sin pagar las correspondientes licencias", se lamenta.

Entre los meses de enero y junio de este año, la BSA llevó a cabo un total de 189 acciones judiciales al respecto. La industria estima que el valor comercial del 'software' sin licencia instalado en los ordenadores ascendió, el pasado año y según sus propios cálculos, a 874 millones de euros (PDF).

Esta cifra sale de los cálculos de IDC, que proyecta sobre los equipos vendidos qué programas son los necesarios y compara ese dato con el uso real de dichos equipos, así como con los resultados de miles de encuestas en todo el mundo. En cualquier caso, dicho dato es complicado de contrastar ya que cada programa tiene una licencia concreta, de modo que en algunos casos un mismo programa puede utilizarse en vayas máquinas con una sola licencia, por ejemplo.

Carlos Pérez, de Écija Abogados (firma que lleva los asunto legales de la BSA en España), confirma que el mayor propblema de la industria es el uso copias no autorizadas de programas. La propia BSA se encarga de denunciar este hecho tras recibir 'soplos' que en un 75% de los casos provienen de ex empleados descontentos. Encabezan los registros tras conseguir una orden judicial.
 
Último registro

Uno de los casos más recientes en España es el de la compañía Peter Taboada SL, afincada en Vigo y dedicada al tratamiento de agua. A través de un correo electrónico, el Navegante tuvo conocimiento hace días de un registro ordenado por un juez y que tuvo lugar el pasado día 25 de octubre en su sede, cercana al aeropuerto de Vigo.

La BSA -que tiene como socios, entre otros, a Adobe, Apple, Autodesk, Microsoft, PTC, Siemens y Symantec- ha confirmado la acción judicial contra dicha empresa, tras detectar 'software' sin licencia. El asunto ha terminado en un acuerdo por el cual Peter Taboada SL pagará una indemnización por daños -no especificada oficialmente- y su compromiso de 'regularizar' la situación del uso de dicho 'software'.

Se trata de una compañía con más de 30 años de experiencia en el tratamiento y purificación de agua, con varias patentes nacionales e internacionales en su haber, varios reconocimientos oficiales (Obtuvo el Premio Galicia a la Innovación Empresarial en 2002) y cuenta con la certificación de calidad ISO 9001 expedido por Lloyd's Register Quality Assurance.

Entre sus clientes, nombres de compañías como Acciona, Inditex, Zeltia, incluso la Guardia Real. Incluso suministra material para futuros submarinos militares clase S-80 y para los Buques de Acción Marítima (BAM), fabricados por Navantia para a Armada española. El dueño de la compañía es miembro fundador del Club Financiero de Vigo, entre otros.

¿Cómo es posible que una empresa que invierte en I+D, con una importante cartera de clientes y con una certificación de calidad esté envuelta en un caso semejante?

Difícil control

Hablamos con Pedro Taboada, presidente de la compañía en cuestión, para aclarar cuál es su situación en concreto. "Efectivamente se presentaron en la compañía, y de forma muy correcta y amable nos explicaron que tenían que hacer un registro", afirma. Declara que la compañía cuenta con 21 ordenadores, de los 44 ordenadores que hablaba el registro,

"Tras el registro se comprobó que faltaban las licencias de tres Autocad (de siete con los que cuenta la empresa) y de parte de algún paquete de Office, por lo que abonamos 5.000 euros por sus licencias, y acordamos una indemnización de unos 20.000 euros", asegura. Todo el 'software' restante tenia su correspondiente licencia, asegura.

"Nosotros siempre hemos trabajado con programas con sus correspondientes licencias, pero es cierto que a veces es complicado controlar lo que se pasan los compañeros de trabajo en el día a día", justifica. Y confiesa que el denunciante fue efectivamente un ex empleado, con acceso a todos los equipos informáticos, "que no se tomó especialmente bien su despido".

Otros casos

Según datos de la propia BSA, en lo que va de año, cuatro empresas gallegas han sido 'pilladas' en el uso de 'software' no autorizado, Las otras tres son Gaelsa Consultora Gallega de Electrificaciones SL, Iceacsa Consultores SL y Comercial Maquinaria F3 SL. "Los daños totales causados a los miembros de BSA por estas empresas se ha valorado en una cantidad global total de aproximadamente 655.000 euros", reza una comunicación oficial de dicha asociación. Lejos de los 20.000 euros por daños que pagó Peter Taboada.

El abogado de la BSA Carlos Pérez rehusó comentar las cifras del acuerdo. No obstante, recordó que los acuerdos suelen constar de dos partes, por un lado el borrado del 'software pirata' (y el pago de la correspondiente indemnización por su uso ilegal) y por otro la compra de las licencias de los programas que la compañía necesita.



Fuera de Galicia, también han sido objeto de registros tras una denuncia de la BSA Hipsitec SA, Sedein SL, Autowalker Valencia SL y Cerámica Meridiano. Pérez apunta que durante este este año dos empresas, una de León y otra de Barcelona, usaban cada una 'software' sin licencia valorado en más de medio millón de euros, mientras que el récord lo tiene una constructora andaluza que tenía en su poder programas 'piratas' por valos de 2,3 millones de euros.

"Lo importante aquí son las cifras del 'software' que se tiene y se usa pero que no se necesita", comenta Pérez. "Casi siempre sucede que las empresas no compran las licencias de todos los programas 'pirata' que tienen que borrar".

"Se pone de relieve que existe poco respeto por la propiedad intelectual", afirma Juan Luis Ramos desde la BSA, quien asegura que "existe mucha permisividad a la hora de no respetar las licencias, aunque también depende del contrato de licencia de cada programa y en cada empresa", puntualiza.

Consecuencias

La industria del 'software' trabaja contra el uso de copias no autorizadas de programas. El abogado de la BSA en España recuerda que las empresas que realizan esta práctica "puede llegar a pagar el doble si son descubiertas, por las indemnizaciones". Existe además un riesgo informático añadido, por la falta de actualizaciones o de soporte oficial.

Carlos Pérez afirma además que la responsabilidad penal, si la hubiera, podría extenderse del adeministrador a la propia compañía, tras la reforma que incluyó en el Código Penal la responsabilidad penal corporativa.

No obstante, el abogado clama contra la circular 1/2006 de la Fiscalía (PDF), famosa por su aplicación en temas de P2P. "Nos está machacando, ya que al considerar que en el uso de programas 'piratas' no hay ánimo de lucho, estas prácticas no encajan en el delito contra la propiedad intelectual", lamenta. "Estamos tratando de convencer a la Fiscalía que modifique su criterio, ya que a la vista están las cifras del valor del 'software' pirateado", apunta.

Fuente: El Mundo.

Silicon Cambridge

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Un grupo de empresas de alta tecnología ha transformado Cambridge. De una somnolienta ciudad universitaria en un centro de conocimientos competitivos a nivel mundial

Lizzy Davies31 MAY 2012 - 07:27 CET



Bajo las vigas de un establo del siglo XIII reconvertido, el asesor jefe Jonathan Oakley da un paso atrás para permitir la inspección de su trabajo de artesanía, decididamente vanguardista. Si supera las pruebas clínicas, la unidad que tiene junto a él podrá mantener de forma artificial un hígado transplantado hasta 24 horas, una hazaña que incluso el propio Oakley, con toda su experiencia, reconoce que ha sido "un enorme reto". Para Team Consulting, una pequeña empresa de diseño y desarrollo con sede en las profundidades de la campiña de Cambridge, el sistema es la prueba definitiva de que su negocio sigue adelante a pesar de la crisis que asola al resto del país. Es más, no solo es que siga adelante: Dan Flicos, director comercial de la empresa, dice que 2011 fue "el mejor año" de sus 26 de historia.

Como cualquier otra parte del Reino Unido, Cambridge no ha permanecido inmune a la recesión. Se han perdido numerosos puestos de trabajo en el sector público, el paro ha aumentado y algunas empresas pequeñas han tenido que cerrar. Sin embargo, mantenida a flote por un grupo de empresas de alta tecnología que, en los últimos años, han transformado Cambridge de una somnolienta ciudad universitaria en un centro de conocimientos competitivos a nivel mundial, la zona se ha mostrado muy resistente. Según el think-tank Centre for Cities (CfC), el sector privado creció en Cambridge un 2,4% entre 2009 y 2010, y, en marzo de este año, su tasa de perceptores de prestación de desempleo, un 1,9%, era la más baja del país.

"No somos inmunes. Nadie es inmune a algunos de los cambios que hemos presenciado", dice Alex Plant, director ejecutivo de economía, transporte y vivienda en el consejo del condado de Cambridgeshire. "Pero aquí, en general, la economía ha demostrado una resistencia extraordinaria".

Plant señala, junto a otros, el hecho de que la llamada "concentración de alta tecnología", con unas 1.400 empresas y 40.000 puestos de trabajo, no es una estructura monolítica, ni mucho menos, sino que agrupa numerosos sectores. Biotecnología, Tecnología de la Información y la Comunicación y un incipiente sector de las tecnologías limpias, son a su vez concentraciones que tienen gran poder económico respectivamente, en un mercado especializado que sigue siendo atractivo para las inversiones mundiales a pesar de la recesión. Su conexión significa que ningún sector se ve obligado a soportar la presión. "Esta variedad de grupos, todos ellos sólidos y todos ellos en ámbitos en los que Gran Bretaña tiene una buena posición y puede trabajar con eficacia en el escenario internacional, es seguramente la razón de su fuerza económica", dice Plant.

¿Cuáles son, entonces, las claves del llamado fenómeno de Cambridge? ¿Pueden aprender otras ciudades de su éxito? Charles Cotton, empresario infatigable, inversor y uno de los hombres más respetados en el polo de alta tecnología, puede explicarlo mejor que nadie. Llegó a Cambridge en 1983 para trabajar con el inventor Clive Sinclair y se ha quedado allí, trabajando en diversas cosas, desde entonces. Cotton explica que la Universidad de Cambridge --que, en muchos aspectos, constituye hoy el centro del polo tecnológico--, ha cambiado por completo de actitud respecto a los primeros tiempos. "En los primeros años, en 1960 y más adelante, la universidad daba la espalda al comercio y la industria y decía: ‘No queremos terminar como Oxford’", recuerda con un destello pícaro en los ojos.

La actitud empezó a cambiar en 1970, cuando Trinity College creó el Cambridge Science Park, que es hoy el mayor y más antiguo centro de Europa de investigación y desarrollo comercial. Y en estos tiempos, concebir posibilidades comerciales para la investigación académica "no solo se acepta sino que se estimula", dice Cotton, que hoy dirige Cambridge Enterprise, la organización dentro de la Universidad responsable de la derivación de actividades, las licencias y las consultorías. "No cabe duda", dice, "de que está convirtiéndose en una vía mucho más atractiva para los licenciados cuando salen de la universidad".

Una persona que encarna esta teoría es Billy Boyle, de 33 años, cofundador de Owlstone Nanotech. Antiguo investigador en la universidad, en 2004 dejó su doctorado "en espera" para sacar adelante una idea de negocio con otros dos licenciados. Ocho años después, los tres dirigen una empresa pequeña pero en pleno desarrollo que diseña microchips equipados para la detección química y ha obtenido inversiones por valor de 15 millones de dólares (casi 12 millones de euros). "Llegamos a Cambridge cada uno por su cuenta, porque no solo éramos unos ingenieros frikies sino que queríamos poner en marcha una empresa basada en la investigación", dice Boyle en su cuartel general de Science Park. «Y Cambridge era un lugar que ya tenía fama de hacer eso».

Claire Ruskin, consejera delegada de la importante organización Cambridge Network, dice que el papel desempeñado por empresarios conocidos como Cotton, David Cleevely y Hermann Hauser es una de las cosas fundamentales que diferencian la zona. "En vez de ganar millones y largarse a jugar al golf o a vivir en Mónaco, se quedan aquí", explica. "Se quedan en los centros intelectuales y dedican su tiempo a aconsejar, guiar y dar charlas".

Julian Huppert, el parlamentario liberal demócrata por Cambridge, fanático de las tecnologías y apodado por sus fans el "ministro de Twitter", está de acuerdo en que "la dimensión humana" del polo tecnológico es vital. "Lo que existe en Cambridge es un montón de personas capacitadas e interesadas que hacen cosas interesantes", dice. "Y una de las razones por las que Cambridge funciona es que es un lugar más bien pequeño. Es muy difícil reproducir esto en el resto del país, pero hay muchísimos pubs en los que seguro que se encuentra a gente que trabaja en la economía del conocimiento. Muchas de las ideas más interesantes... surgen en esos contactos informales: gente que se encuentra en el pub, en la calle, en una tienda". Los espacios comunes como en St John’s Innovation Centre, dice, son fundamentales.

Para las 45 personas que trabajan en Team Consulting, la legendaria calidad de vida de Cambridge es una de las grandes razones por las que quieren vivir aquí. Pero no es la única, en absoluto: de hecho, no pueden imaginar la sede de empresa en ningún otro lugar. "Creo que no funcionaría", dice Flicos, que habla de la "enorme reserva de talento" a la que tiene acceso la compañía. Además, dice su colega Neil Cooper, está la marca, el nombre, la prueba, por si hiciera falta, de que esta es una zona madura y floreciente. "Cuando hablas con un cliente y le dices ‘Somos una empresa de diseño y desarrollo con sede en Cambridge’, ya sabe qué esperar", explica. "No creo que sea igual si dices ‘estamos en Birmingham’ o ‘estamos en Essex’. En el escenario mundial, Cambridge tiene un nombre propio, y podemos aprovechar su fama".

Fuente: El País.