¿Realmente aprenden más los niños con las nuevas tecnologías?

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Los nativos digitales necesitan más estímulos directos (davidf / Getty Images)

  • Son una forma más divertida de estudiar y les permite hacerlo de una forma mucho más inconsciente


El cerebro de un niño en sus primeros años nace con 100.000 millones de neuronas y cada una de ellas tiene capacidad para crear 20.000 conexiones. Dependiendo del nivel de estimulación que reciba el cerebro, estas conexiones se harán más numerosas y con el paso de los años van disminuyendo. Es por ello que es en las edades más tempranas cuando somos más proclives a la adquisición de una lengua. Varias evidencias científicas han demostrado que la edad ideal para ello se encuentra entre su nacimiento y los 6 años.

Las generaciones nacidas en plena era digital han crecido rodeadas de móviles, tabletas, aplicaciones, videojuegos… un sin fin de estímulos que están condicionando su manera de relacionarse y también de educarse. 

 
Las nuevas tecnologías contribuyen en la diversión y motivación del niño (cnythzl / Getty Images/iStockphoto)

Según un estudio realizado por la plataforma de idiomas Lingokids, los niños retienen hasta el doble de vocabulario cuando este se enseña a través de aplicaciones, en lugar de con métodos de enseñanza tradicional como tarjetas de vocabulario.

El experimento demostró que el grupo de niños que habían recibido clase con el sistema tradicional habían retenido un total de 41 palabras. En el caso de los menores que habían jugado con la aplicación, la cifra se elevó a 102 palabras.
Esto se debe, según la empresa encargada del estudio, a la diversión que supone para los niños el uso de nuevas tecnologías: “Los preescolares no tienen la impresión ni la carga de estar estudiando o recibiendo más materia”. Algo en lo que coincide Neus Campo, maestra de educación primaria: “Es más divertido y les permite aprender de forma inconsciente”.

En su centro, Las Seguidillas, emplean de manera regular elementos como pizarras digitales y tabletas. Campo reconoce que gracias a las nuevas tecnologías logran un elemento motivacional que engancha: “Estas generaciones están muy acostumbradas a las tecnologías. Les gustan y les atraen desde muy pequeños. Es algo natural para ellos”. 


La enseñanza tradicional no se debe suprimir (KatarzynaBialasiewicz / Getty Images/iStockphoto)

“Todas las actividades ayudan al aprendizaje pero desde Lingokids hemos observado que aquellas que implican una participación activa del niño como los juegos, tienden a conseguir un mayor grado de retención en el aprendizaje”, explica Cristóbal Viedman, cofundador y CEO de Lingokids.

Además de la diversión y la motivación, reconoce que también influye el hecho que se trata de una forma de aprendizaje en la que “hay que esforzarse menos”. “Hay menos cultura del esfuerzo”, asegura Campo. Por otro lado, destaca que el ritmo, “la inmediatez”, es también un elemento importante, ya que están más familiarizados con entornos digitales en los que “todo pasa muy rápido”, por lo que hay que buscar siempre ese elemento sorpresa.

A pesar de ello, Neus Campo advierte que los elementos digitales deben ser “un recurso más” dentro del aula “para no caer en la monotonía”, pero no “el recurso principal”. “La motivación es lo más importante a la hora de mantener la atención y adquirir nuevos conceptos y en la variedad de recursos es donde está el potencial de aprendizaje”.

Algo con lo que coincide Viedman: “Desde Lingokids nunca hemos visto nuestro método como un sustitutivo a los métodos tradicionales, sino como un complemento. Los profesores son y serán una parte central en la enseñanza de idiomas”, concluye.

FUENTE: La Vanguardia