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Los españoles, reacios a pagar por contenidos pero no a ceder sus datos en Internet

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Los españoles, reacios a pagar por contenidos pero no a ceder sus datos en internet

v.r.a / madrid

  • El consumidor español posee de media seis dispositivos.

España es una sociedad digitalmente avanzada en comparación con la media de global. La mitad de los consumidores españoles se definen como receptivos a las nuevas tecnologías, es decir, las adoptan de forma rápida o medianamente rápida tras su lanzamiento al mercado.

Esa afirmación la corrobora la gran penetración de smartphones (96%) y ordenadores personales (93%) De hecho, el consumidor español posee una media de seis dispositivos (entre teléfono móvil, ordenador personal, televisión, consola de videojuegos, tableta, navegador GPS, lector de libros electrónicos, decodificador televisión/cable y sistema de entretenimiento en el coche) y muestra una gran tendencia tanto a renovarlos como a seguir aumentando su número.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio «Somos Digitales» elaborado por la patronal Ametic y por Accenture. Pero el estudio también realiza una radiografía de los hábitos de los usuarios digitales y de su posicionamiento respecto a dos cuestiones clave del presente en la red: la privacidad y los modelos de pago.

Y en ambos casos las tendencias son claras. Respecto a la seguridad y la privacidad, íntimamente relacionadas, se da una circunstancia contradictoria. Por un lado, el 49% sigue reconociendo que aún no confía en la seguridad de sus datos en internet. Y, sin embargo, se muestren bastante dispuestos a ceder sus datos. En el espectro de edad entre 14-34 años el 81% está dispuesto a ceder los datos a un proveedor, aunque baja al 38% si va a compartir los datos con un tercero.

En el espectro entre 35-54 años el 77% está dispuesto a ceder sus datos (33% si los va a usar un tercero). En los mayores de 55 años, el 57% los daría si son para el proveedor. Solo el 24% los daría si los va a utilizar un tercero.

Si en materia de cesión de datos los españoles parecen muy permisivos, no lo son tanto a la hora de incrementar el gasto en contenidos. Solo el 31% de los usuarios digitales españoles va a aumentar su gasto en libros electrónicos, frente al 55% de media global. En el caso del videojuego, solo el 19% incrementará su gasto frente al 42% global. Y en noticias, solo el 17% frente al 29%.

Una sociedad muy digital

Estos datos se dan en una sociedad muy digital. El 83% de los españoles accede a algún tipo de contenido digital. Más de la mitad de estos usuarios sí estaría dispuesto a pagar algo más si su operador garantizase una velocidad adecuada para el consumo de contenidos digitales. Y lo que sí es un clamor, que las compañías ya han escuchado, es que el 94% prefiere un solo operador para tener todos los servicios. Es decir, paquetizar toda su oferta para tener un único recibo a final de mes.

Otro de los datos que detalla el estudio es como la penetración de la banda ancha es casi total. El 98% de hogares y el 94% de móviles cuentan con ella. Sin embargo, solo uno de cada tres consumidores dispone de fibra óptica en su hogar, y solo uno de cada diez usuarios de móviles tiene 4G.

FUENTE: ABC.

FORMACIÓN RELACIONADA: 

Los colosos de la Red se alían contra la nueva ley de privacidad de la UE

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  • Organizaciones de consumidores denuncian presiones sobre los eurodiputados

Rosario G. Gómez / María R. Sahuquillo Madrid 24 FEB 2013 - 23:39 CET



Los usuarios deberán consentir expresamente si quieren que sus datos sean utilizados para determinados fines. / claudio Álvarez


Si la nueva legislación sobre protección de datos que se está debatiendo en el Parlamento Europeo logra ver la luz, los ciudadanos de los Veintisiete sabrán en todo momento cómo se recoge su información personal en Internet y qué se hace con ella. Tendrán, además, que dar su consentimiento expreso a la cesión de sus datos a terceros. La norma —que unificaría el abanico de legislaciones de la UE— afectaría a un oceánico número de empresas. Tanto en el plano organizativo como económico, porque no solo reducirían su beneficio por la venta de datos para uso publicitario; también tendrían que reforzar su seguridad y hacer frente a multas si hay grietas en ella. Bajo el paraguas de la norma estarían todas las empresas que operen en el mercado europeo. Eso incluye a los gigantes tecnológicos, tengan o no su sede en la UE. El alcance de la nueva norma y la magnitud de los sectores implicados ha desatado una campaña de presión sin precedentes por parte de la industria, que trata de influir para descafeinar la ley.

“Está siendo una de las mayores guerras de lobbys de todos los tiempos”, define la eurodiputada verde Eva Lichtenberger. Las empresas implicadas, por sí mismas o a través de grupos de presión que defienden sus intereses, están tratando de influir en parlamentarios como ella para que introduzcan enmiendas a la ley. No es una campaña opaca, porque en la UE la mayoría de los lobbys están registrados, y su actividad, en cierta medida, regulada; pero sí desigual. Decenas de organizaciones de consumidores y de derechos civiles de todo el mundo han alzado su voz para destacar que no todos juegan con las mismas armas y que están en una posición de desigualdad frente a colosos como Amazon o eBay. Y es que alrededor de la mitad de los más de 5.000 grupos de presión inscritos en el Registro de Transparencia de la UE representan a entidades empresariales, comerciales o profesionales. Su actividad en el último año se ha intensificado al máximo.

“Los diputados y los grupos de la sociedad civil están luchando para lograr una regulación de protección de datos lo más fuerte posible, pero se enfrentan a una avalancha de grupos de presión bien financiados cuyo único interés es preservar un sistema de publicidad digital que fue construido invadiendo la privacidad de las personas”, dice Jeff Chester, director de Center for Digital Democracy. Esta y otra decena de organizaciones estadounidenses que trabajan por la privacidad en la Red, y que ven en la nueva norma un ejemplo para su país, han enviado una carta a destacadas autoridades de EE UU en la que, tras reunirse en Bruselas con diputados de todo color político, denuncian una “campaña sin precedentes” desde la industria. Una crítica a la que se han sumado otras entidades europeas, como Privacy Internacional o La cuadrature du net.

“Google, Facebook, Yahoo y otras compañías pretenden continuar con sus prácticas de seguimiento de los internautas. Tienen grupos de presión en toda la UE que trabajan para transformar el proyecto de privacidad en una propuesta sin dientes que no protegerá al ciudadano”, insiste Chester. Según estas asociaciones, no son los únicos que presionan. También, creen, la Administración de Obama trata de influir.

El europarlamentario alemán Jan Philipp Albrecht (Los Verdes), ponente en la Eurocámara del reglamento, subraya el desequilibrio en los mensajes que les llegan. “Es obvio que hay muchos grupos de interés activos para influir en los parlamentarios sobre la regulación de privacidad. Por supuesto, esto es legítimo. Pero en lo que respecta al objetivo de fortalecer los derechos de los consumidores y la protección de datos, la influencia es muy parcial a favor de los intereses empresariales. Especialmente por parte de las compañías estadounidenses de Internet, que presionan incluso contra las normas vigentes de privacidad”, dice. “Si tienen éxito, el Parlamento Europeo habría dejado de salvaguardar los derechos de sus ciudadanos”, añade.

De momento, parece que su voz ha sido escuchada. Varias organizaciones de consumidores han denunciado que parlamentarios británicos han presentado alegaciones al reglamento que proceden textualmente de los mensajes que han difundido los grupos de presión de la industria. Un corta y pega sin tapujos.

El eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar, presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, incide en que todos sus colegas están estrictamente vinculados a las reglas de transparencia e integridad. “Cualquier otra cosa sería fiscalizable”, dice. “No es inverosímil que un europarlamentario dé por buena una enmienda sugerida. Otra cosa es que tenga un interés específico que no ha sido comunicado en el registro de conflicto de intereses”. López Aguilar destaca que el reglamento es “oportuno y necesario”. Opinión que comparte el director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), José Luis Rodríguez Álvarez.

A diferencia de otros territorios, en la UE la privacidad está considerada como un derecho fundamental. Pero las normas vigentes (de 1993) han quedado obsoletas. El nuevo reglamento establece que los datos deben ser tratados con el consentimiento de la persona interesada; que debe ser informada por la empresa a la que ha dado permiso del uso que hará de ellos.

Además, destaca Rodríguez Álvarez, la nueva regulación pretende armonizar las legislaciones de los distintos Estados para que en todos se apliquen los mismos criterios. Actualmente las divergencias son notables. Eso hace que algunas grandes empresas de Internet, como Microsoft o Facebook, se hayan ubicado en aquellos países en los que la legislación es menos garantista para los derechos de los ciudadanos, como Irlanda o Luxemburgo.

Pero lo que preocupa a las grandes compañías que operan en el ciberespacio europeo es que con el nuevo reglamento deberán someterse a la normativa comunitaria. Esto ocurrirá independientemente de que su sede esté, por ejemplo, en EE UU. En los conflictos que Google tiene abiertos en España se ha escudado tradicionalmente en que su sede está en California y que se rige por las leyes de privacidad estadounidenses. Eso obliga a los ciudadanos europeos a acudir a los tribunales de ese país si ven lesionados sus derechos, lo que a la postre “les condena a la indefensión”, advierte el director de la AEPD. “Se trata de que todas las empresas, tanto europeas como americanas que operen en Europa tengan las mismas reglas del juego”, añade.

Google declinó hacer comentarios sobre esta reforma. Sin embargo, otros agentes contrarios a la regulación aseguran que puede ser un freno a la innovación y un obstáculo para la economía online. Estos son los argumentos, por ejemplo, de la Industry Coalition for Data Protecion (una organización que agrupa a multinacionales), creada ad hoc para expresar los intereses de la industria a raíz de la nueva regulación.

“Esto solo se puede defender con una visión cortoplacista. La protección de la privacidad es una condición necesaria para generar confianza. La economía online, y también la del mundo offline, tiene que garantizar que no hará uso indebido de los datos”, enfatiza Rodríguez Álvarez.

Internet garante

Información sencilla. El nuevo reglamento trata de que las condiciones de uso y todo aquello que el ciudadano tenga que aceptar lo haga de una manera clara e informada; no marcando una casilla con explicaciones confusas.

Sanciones. La normativa, que discute la Eurocámara pero que ha elaborado la comisaria de Justicia, Viviane Reding, establece multas de entre el 0,5% y el 2% de la cifra de negocio de la empresa que incumpla la ley.

Revisión. Recoge que debe haber autoridades independientes que velen por el cumplimiento de la ley. Ahora no todos los países la tienen. España sí: la Agencia de Protección de Datos.

Unitaria. La ley unificará criterios en la UE. En España, si se aprueba, será la primera vez que un reglamento comunitario desplace una ley orgánica en vigor.

Fuente: El País.

Google no es responsable del contenido publicitario

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Después de seis años de litigio, el Tribunal Supremo de Australia absuelve al buscador
El País Madrid 6 FEB 2013 - 10:52 CET

Google no es responsable del contenido de los anuncios. Google no es un editor. Google es solo un transmisor. Así lo ha dictaminado el Tribunal Supremo de Australia que, después de seis años de recorrido judicial, absuelve al buscador de la acusación de conducta engañosa a causa de sus enlaces patrocinados. La decisión del tribunal australiano puede ser clave a querellas semejantes en tribunales de todo el mundo sobre los contenidos publicitarios que se publican en el buscador.

"Google es un negocio en todo el mundo. Esta sentencia es algo así como un principio y añade un poco de claridad a la industria", ha dicho el presidente de la Asociación de la Industria de Internet en Australia, Peter Lee, a la agencia Reuters.

El fallo ha puesto fin a una batalla legal de seis años entre Google y el organismo de control del consumidor de Australia, la Australian Competition and Consumer Commission (ACCC), que acusó a Google de participar en una conducta engañosa sobre los anuncios de pago.

La ACCC basó su demanda en los resultados de búsqueda de 2006 y 2007, cuando la búsqueda de Honda Australia mostraba un anuncio pagado por un competidor, CarSales. La ACCC consideró que los anuncios eran engañosos, ya que sugerían que CarSales estaba vinculado a Honda Motor. Google argumentó que no era responsable de los anuncios, ya que era solo la vía de comunicación para el anunciante.

Los cinco magistrados del Tribunal Superior de Australia han fallado a favor de Google, revocando un fallo de la Corte Federal. El tribunal de primera instancia había ordenado a Google crear un programa para asegurarse de que los anuncios de pago en su motor de búsqueda no eran engañosos. Los cinco magistrados han afirmado que Google no ha creado los enlaces patrocinados y que la empresa no es responsable de los mensajes en los enlaces.

"La ACCC ha tomado este procedimiento para clarificar la ley sobre prácticas de publicidad en la era de Internet", ha comentado el presidente de la ACCC, Rod Sims.

La victoria legal viene después de que Google y el fabricante de software de idiomas Rosetta Stone resolvieran el año pasado extrajudicialmente una disputa sobre infracción de marca registrada en los Estados Unidos sobre las prácticas de publicidad de Google. Rosetta argumentó lo mismo: que la gente que busca sus productos en Google se dirigía a competidores y falsificadores de software que se anunciaban al lado. Los términos de ese acuerdo nunca se han difundido. Tampoco tuvo éxito una reclamación similar de Louis Vuitton en los tribunales europeos.

El mismo caso se ha dado en España con la histórica reclamación de Naranjas Lola, una empresa agrícola precursora del comercio electrónico en España, que veía cómo junto a las búsquedas de su marca, la competencia aprovechaba su popularidad para anunciarse al lado. Naranjas Lola, para contrarrestar ese efecto, acabó por gastarse dinero en Google y ocupar así el espacio publicitario junto a su marca.

Pese a la sentencia absolutoria, Google ha cambiado la forma en que se muestran sus enlaces patrocinados en Australia. Ahora etiqueta más claramente los anuncios en la parte superior de los resultados de búsqueda.

Fuente: El País.

Los gigantes de Internet se unen contra las normas de protección de la privacidad

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  • Los defensores de la privacidad quieren que los consumidores tengan más control

Reuters/EP | Washington

Envalentonados por su victoria contra la legislación para la 'piratería' en Internet, las compañías 'online' en Estados Unidos se están preparando para una batalla que determinará si los consumidores podrán restringir la generalizada -y lucrativa- recolección de datos personales.

Google, Facebook, Apple y otras compañías de tecnología se han unido en un 'lobby' contra las propuestas del Congreso y de agencias federales que permitirían que los usuarios de Internet aplicaran comandos de "no rastrear" en sus navegadores para bloquear la publicidad personalizada. Los consumidores podrían también editar información personal sobre ellos que ha sido almacenada.

Con el tema de la privacidad, la multimillonaria industria de Internet enfrenta un desafío que podría limitar su crecimiento corporativo y en publicidad. El año pasado, la Comisión Federal de Comercio (FTC, por su sigla en inglés) estadounidense reveló que Facebook y Google habrían incurrido en prácticas engañosas contra la privacidad.

Se espera que la FTC emita nuevas recomendaciones de privacidad en los próximos días. Los defensores de la privacidad quieren que los consumidores tengan un mayor control sobre la recopilación de datos. Las compañías deben convencer a los consumidores de los beneficios de permitir que sus datos personales sean recolectados y compartidos.

Las firmas de Internet enfrentaron con éxito una legislación para limitar la llamada 'piratería' de Internet. Jeffrey Silva, analista de Medley Global Advisors, dijo que estas compañías parecen sentirse confiadas de que pueden derrotar otra intervención del Gobierno estadounidense.

"Creo que la lección que hemos aprendido es que si no les gusta un determinado proyecto, pueden organizarse y crear mucha estática y retrocesos", dijo.

Un más que lucrativo negocio

La recolección de datos en Internet permite a los anunciantes apuntar a usuarios que tienen mayor posibilidad de comprar sus productos. Esa publicidad a menudo paga por el contenido web.

Por ejemplo, Google ha sido atacado por una nueva política que entró en efecto el 1 de marzo, que considera a la información de la mayoría de sus productos, como Gmail, YouTube y Google+, como un nicho único lleno de valor para los avisadores.

Google argumenta que el cambio beneficiará a los clientes. "Cuando hablamos de cómo mejorará y crecerá Internet para los consumidores, eso proviene de la publicidad del comportamiento en línea", dijo Daniel Castro, analista senior de Information Technology and Innovation Foundation.

Normas estrictas en privacidad podrían conducir a una caída drástica en los ingresos recibidos por la publicidad en línea y golpear con fuerza el crecimiento del sector en los próximos cinco a diez años, dijo Castro.

Cerca de un 96% de los 37.900 millones de dólares en ingresos de Google se obtienen con publicidad, según revelan sus declaraciones financieras.

Los documentos presentados antes de la muy discutida oferta pública inicial de Facebook revelaron que un 85% de sus 3.710 millones de dólares fueron por publicidad.

Y casi dos tercios de las ventas netas para el año fiscal 2011 de Apple fueron los productos y servicios de los iPhones y iPads, que dependen de rastrear la ubicación exacta de un usuario.

Fuente: El Mundo.