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¿Qué nuevas tecnologías traerán los mayores riesgos?

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Una másquina escribe sobre un tapiz - REUTERS

  • El Informe sobre los Riesgos Mundiales 2017 presentado en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos destaca doce áreas clave de innovación y sus riesgos.

J.M.S. - abc_tecnologia
Madrid 22/01/2017

Las nuevas tecnologías siempre han seducido al ser humano. Le han atraído pero, también, le han generado dudas e intertidumbres. Miedos por su futuro, por la destrucción de la zona de confort a la que estaban acostumbrados. Todo progreso conlleva un cambio. Y, quizás, es relativamente sencillo apostillar que cada salto gracias a los avances tecnológicos supone un salto adelante en la sociedad, aunque en muchas ocasiones despierta ciertas confrontaciones. Lo que aparenta como beneficios también está lleno de riesgos.

La robótica, la Inteligencia Artificial, la biotecnología o los preceptos que hacen posible la tecnología «blockchain» -aplicada a la moneda virtual Bitcoin- son algunos de los espacios que se han puesto bajo la lupa de aquellos que dudan sobre sus aportaciones a la economía y la sociedad. El Informe sobre los Riesgos Mundiales 2017 presentado en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos (Suiza) destaca doce áreas clave de innovación y sus riesgos. La medida en que los beneficios se maximicen y los riesgos se vean mitigados dependerán de la calidad de las reglas, las leyes, las normas, los estándares impuestos, de las propias instituciones y también de otros mecanismos que configuran el desarrollo y despliegue de cada tecnología en particular.

Las conclusiones del informe se basan, en gran medida, en opiniones de expertos de diversos sectores tanto líderes empresariales, gubernamentales, académicos y ONG. Aunque en muchos casos la innovación y tecnologías que se están desarrollando en estos momentos y que o bien están ya presentes en las industrias o se están todavía ensayando para su salto a la sociedad aportarán más beneficios que peligros.
Inteligencia Artificial: miedo a destrozar empleos

El informe destaca que algunas emergentes tecnologías como la Inteligencia Artificial y la robótica tendrá un impacto dramático y traerá, incluso, consecuencias negativas en determinados casos. Entre las principales preocupaciones se encuentran la eliminación, a raíz de la introducción y extensión de procesos industriales más informatizados y robotizados, de millones de empleos.

Ya existe una importante robotización en las industrias, sobre todo en las empresas de mayor tamaño, pero todo apunta a que irá a más en los próximos. Esta es, desde hace varios años, una de las principales dudas. Afectará (y ya está afectando) al mundo del transporte, la atención al cliente, las cadenas de montaje. «En un mundo donde las máquinas están impulsadas por Inteligencia Artificial, ¿cómo nos aseguramos de que las decisiones que toman sean éticas?», reflexionan los expertos en el informe. 

Coche autónomo: dudas sobre su comportamiento

La carrera por liderar el coche autónomo que incorpore sistemas de autoconducción enfrenta a gigantes provenientes de la esfera de la tecnología con los veteranos fabricantes de vehículos. La tecnología aún no está lo suficientemente preparada, pero las previsiones son optimistas: para 2025 habrá un parque automovilístico de estos sistemas cercano al 40%.

Desde Davos reflexionan, sin embargo, acerca del comportamiento del mismo. «Si un automóvil tiene la opción de estrellarse contra una persona que está cruzando la calle o chocar contra una pared dañando, o posiblemente matando, a sus pasajeros, ¿cómo puede tomar esa decisión en una fracción de segundo, que incluso los humanos se cuestionarían?», señalan. Pese a todo, reconocen que esta tecnología tiene un beneficio: la autoconducción podría reducir el 90% de los aproximadamente 1.3 millones de muertes que se producen en las carreteras cada año.

Biotecnología: dilemas éticos

Otra áera de la innovación que han puesto el foco es la biotecnología, con la que es posible modificar los organismos vivos para usos que van desde los medicinales, agrícolas o industriales. También -denuncian- puede traer un enorme beneficio, pero se puede considerar de alto riesgo. «Esta tecnología podría aportar al mundo más alimentos para comer, por ejemplo, y resolver muchos problemas relacionados con la salud, pero contiene muchos dilemas éticos, como en caso de alterar genéticamente plantas o animales y conducir a problemas que hasta ahora no hemos previsto», sugieren.

Informática cuántica: imprevistos en los sistemas

Las nuevas tecnologías de informática cuántica también se ha puesto en el ojo del huracán como de alto riesgo al considerarse como capaces de alterar drásticamente las vidas de millones de personas. «El tiempo que tardan los científicos en realizar una valiosa investigación médica, que depende de enormes cantidades de datos, podría reducirse considerablemente, lo que conduce a avances más rápidos en este campo. Sin embargo, podría desencadenar comportamientos nuevos e imprevistos en los sistemas informáticos», destacan. 

«Internet de las Cosas»: vigilancia masiva

Otra emergente tecnología que se está abriendo paso es el concepto de «Internet de las Cosas», que plantea que los aparatos electrónicos muten en nuevas formas y hablen entre ellos gracias a conectarse a internet. Esto se ve -según el informe- como una «proliferación y omnipresencia de sensores vinculados», aunque son conscientes que está diseñada para ayudar y facilitar las vidas de las personas.

Y ponen ejemplos: se puede encender la calefacción antes de llegar a casa, con lo que se puede ahorrar energía y dinero; monitorizar la vivienda en tiempo real, con lo que se puede asegurar el residente de que su entorno es seguro; controlar la caldera a través de conexiones WiFi, con lo que ayuda a ganar tiempo. «Pero también podríamos estar dando a los ciberdelincuentes una ventana a nuestro mundo, a nuestras identidades y a nuestras cuentas bancarias. Cómo mantener esas conexiones seguras es el mayor desafío en este tipo de tecnología», sostienen.

FUENTE. ABC.

Estas son las diez ciberamenazas más comunes

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Estas son las diez ciberamenazas más comunes


abc tecnología / madrid Día 04/04/2014 - 02.45h

  • Entelgy ha realizado un análisis de los ataques con más presencia en 2013.

Robo de información crítica, suplantación de identidad, extracción de dinero o ciberespionaje gubernamental e industrial, son algunos de los más destacados por las empresas de seguridad. Ahora, Entelgy ha realizado su propio resumen de estas amenazas tomando el cuenta las más registradas el año pasado.

Según explican desde Inteco, sólo en España se registraron 54.000 ciberataques en 2013. PandaLabs daba otro dato récord de ese mismo año. En un solo año se crearon 30 millones de nuevas muestras de malware, lo que quería decir, 82.000 al día. Solo en 2013 se produjo el 20% de todo el malware registrado en la historia.

El Centro Criptológico Nacional (organismo adherido al Centro Nacional de Inteligencia) gestionó en España 7.260 ciberincidentes contra los sistemas de las Administraciones Públicas, empresas y organizaciones de interés estratégico nacional (energéticas, financieras, de seguridad y defensa, telecomunicaciones etc.).

En un mundo tan digitalizado y conectado, las estructuras son puntos claves para este tipo de ataques.

Gianluca D'Antonio, presidente de la Asociación Española de la Seguridad de la Información descataba para ABC el año pasado que la seguridad cibernética tenía que ser clave para los Estados y en España. «Nuestra visión en la Asociación Española de la Seguridad es que la ciberseguridad se tiene que convertir en un bien público, como lo es la sanidad, o la seguridad pública», dijo.

Aquí una lista con las ciberamenazas más comunes, según Entelgy.

1.- Ciberespionaje industrial: robo de información a empresas con el fin de acceder a su información más valiosa (propiedad intelectual, desarrollos tecnológicos, estrategias de actuación, bases de datos de clientes, etc.). Por ejemplo, el informe Mandiant descubrió la existencia del grupo organizado APT1 dedicado al ciberespionaje de industrias de habla inglesa claves para la economía de sus respectivos países.

2.- Ciberespionaje gubernamental: robo de información a organismos gubernamentales como la operación “Octubre Rojo” en la que se infiltraron en las redes de comunicaciones diplomáticas, gubernamentales, de investigación científica y compañías petroquímicas de alrededor de 40 países. El objetivo era obtener información sensible y credenciales de acceso a ordenadores, dispositivos móviles y equipos de red.

3.- Ciberataques a infraestructuras críticas: como el detectado contra Aramco, la principal compañía petrolera de Arabia Saudí, que se vio sacudida por un troyano instalado en más de 30.000 ordenadores de su red. La compañía necesitó diez días para volver a la normalidad.

4.- Cibermercenarios o grupos de hackers con conocimientos avanzados, contratados para desarrollar ataques dirigidos contra un objetivo concreto, con el objetivo de conseguir la información deseada.

5.- Ciberdelincuencia contra servicios financieros, y muy especialmente, los denominados troyanos bancarios, diseñados para el robo de datos de tarjetas de crédito y cada vez más, centrados en los dispositivos móviles. Por ejemplo, en la “Operación High Roller” se vieron afectadas 60 entidades financieras de todo el mundo, víctimas de un ciberataque en el que se extrajeron 60 millones de euros. El grado de sofisticación del malware indica que fue obra del crimen organizado porque la configuración del ataque requirió inversión para el desarrollo, muchas horas de trabajo y una logística muy importante.

6.- Ciberdelincuentes aislados que venden la información obtenida al mejor postor. Un ejemplo muy sonado fue el de la cadena estadounidense de grandes almacenes Target que reconoció el robo de información de tarjetas de crédito de alrededor de 70 millones de clientes. Pocos días después, estas tarjetas estaban siendo vendidas en el mercado negro para ser clonadas y realizar compras con ellas.

7.- Ciberdelincuentes organizados o mafias que han trasladado al mundo “virtual” sus acciones en el mundo “real”. Fraude online, clonación de tarjetas de crédito, extorsión, blanqueo de capitales, etc.

8.- Infección a través de páginas web. En 2013 se detuvo al autor de Blackole, un exploit-kit (paquete que contiene programas maliciosos) que permitía explotar vulnerabilidades de webs legítimas e infectar a los usuarios que accedían a dichas páginas, millones en todo el mundo.

9.- Ciberhacktivistas: personas o grupos que, movidos por alguna ideología, intentan socavar la estructura del oponente. El ejemplo de Anonymous es paradigmático y, en estos casos, sus ataques suelen centrarse en ataques DDoS, desfiguración de páginas web o publicación de datos comprometidos.

10.- Cibersabotaje que busca dañar la reputación de una organización y por ende su funcionamiento. Prueba de ello es la actividad del Ejército Electrónico Sirio, que lleva meses atacando a todos aquellos que, en su opinión, propagan el odio y quieren desestabilizar la seguridad en Siria, incluidas grandes empresas periodísticas de todo el mundo. Llegaron a provocar incluso una caída de 150 puntos en el Dow Jones Industrial Average (índice bursátil de las 30 mayores empresas de la Bolsa de Estados Unidos), ante una noticia falsa de un atentado en la Casa Blanca difundido por Associated Press en Twitter. 

Fuente: ABC.

La mensajería instantánea supera al correo electrónico en España

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  • El acceso a Internet en la calle sube al 30%, diez puntos más que en mayo, según la oleada de EGM

Javier Martín Madrid 28 NOV 2013 - 10:27 CET


La mensajería instantánea ha sobrepasado al correo electrónico entre los internautas españoles, según la tercera oleada anual del Estudio General de Medios, publicado hoy jueves.

No es la única novedad de la nueva edición del estudio de EGM. La población española con Internet sigue creciendo y ya llega al 66,5% del censo nacional mayor de 14 años, con un crecimiento de varios puntos del público femenino, que ya es el 48,5% del total, la cifra más alta de la historia.

Pero los nuevos datos dejan a la luz cambios de hábitos de los internautas, con un gran aumento desde la anterior oleada de abril/mayo sobre el acceso a internet desde la calle, presumiblemente y principalmente, con aparatos móviles. 
 
Por primera vez esta opción de conexión ocupa el segundo lugar, por delante del acceso desde la universidad o desde el trabajo, y solo por detrás del acceso desde casa. 
 
En seis meses ha aumentado diez puntos, hasta llegar al 30,1% los internautas que se conectan desde la calle, frente al 94,6% que lo hace desde casa (en este estudio, los encuestados pueden responder a varias opciones a la vez).

Otro de los aspectos que más han cambiado en estos seis meses es el crecimiento de la mensajería instantánea. 
 
El correo electrónico sigue siendo el servicio más habitual de los internautas con 82% de uso en el último mes, pero ya solo nueve puntos por delante del la mensajería instantánea y 20 por delante del uso de redes sociales; pero en el caso de la pregunta ¿Qué servicios empleó ayer?, la principal respuesta es la mensajería instántanea (75,5%) por delante del correo electrónico (74,1%).
 
Fuente: El País. 

Mucho Facebook, ¿poca concentración?

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  • La obsesión por consultar las redes sociales y WhatsApp hace aflorar un nuevo fenómeno: la atención parcial continua. Los jóvenes siguen leyendo, en pantalla y papel, pero les cuesta más ver cine.

Carmen Pérez-Lanzac 10 NOV 2013 - 21:27 CET


El 84% de los menores leen en su tiempo libre. Es el sector más lector. / Getty Images

En un anuncio televisivo actualmente en emisión, dos niños dibujan a sus familias. Uno de ellos dibuja a papá, mamá y a sus hermanos, todos con un móvil pegado a la oreja. Lo que el spot quiere transmitir es una oferta con acceso ilimitado al móvil. ¡Usad el móvil todo lo que queráis! ¡Correo electrónico, vídeos, Facebook, Instagram, WhatsApp!

Pasamos muchas horas pegados a una pantalla. Por trabajo, pero cada vez más por placer, porque es útil para comunicarnos, nuestra prioridad. Comprobar si hemos recibido un nuevo mensaje electrónico (cosa que solemos hacer varias veces al día, obsesión recientemente bautizada como infobesidad), mantener varias conversaciones en grupo por WhatsApp, consultar confesiones y noticias a través de Facebook, Twitter y otras redes sociales… Y lo hacemos en todo momento: mientras vemos la televisión, comemos o incluso en plena obra de teatro (algunos teatros optan, en ocasiones, por permitir el uso del móvil durante la función para que compartan lo que ven en redes sociales).

Todos (o la mayoría) hemos caído víctimas del influjo digital. Los menores también. En Estados Unidos y Alemania, los adolescentes pasan siete horas y media diarias usando medios digitales.

Algunos autores han alertado sobre los efectos que estos procesos tienen en la mente. Lo hizo Nicholas Carr, quien decidió abandonar la vida ultrainformada y se mudó a las montañas de Colorado, donde no había telefonía móvil e Internet llegaba mal, con su obra Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011). Y también Manfred Spitzer, director de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm y del Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neuronas y el Aprendizaje, con Demencia Digit@l. El primero resumía así los efectos de Internet en sí mismo: “Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo”. ¿Le está pasando eso a más gente? ¿Le cuesta zambullirse en un libro o ha dejado de hacerlo por comprobar sus mensajes en Facebook?

Spitzer, por su parte, escribe lo siguiente en su libro (editado en español por Ediciones B): “La afirmación de que la competencia en las nuevas tecnologías tenga una correspondiente repercusión positiva no ha sido demostrada en absoluto por el momento. Es estúpido también que justamente la neurociencia sospeche antes bien lo contrario. Y es que algunos estudios demuestran que el cerebro crece justo allí donde se utiliza. Y el enunciado al revés es también válido. Si no se utiliza el cerebro, entonces se atrofia”. A Spitzer le preocupa cómo afecta el aumento de la tecnología en el cerebro de los niños. Su opinión es que tener más acceso a estas pantallas no les viene bien: “La utilización de ordenadores en edades muy tempranas en la guardería puede motivar trastornos de la atención, y a una edad posterior, todavía en edad preescolar, puede conducir a trastornos de la lectura”.




Fuente: Federación de gremios de editores de España / EL PAÍS

Desde la Federación de Editores de España, sin embargo, no creen que los menores lean menos. “Frente al tópico generalizado, es el sector más lector”, dice Antonio María Ávila, secretario de la federación, cuyo Anuario 2012 concluye que el 84,6% de los menores lee en su tiempo libre. “Y es lógico, están escolarizados al 100%. Pero hay dos tipos de lectura, una práctica y otra más reposada. Lo que sucede al leer digitalmente, a través de una tableta o del ordenador, es que uno siente más la necesidad de comentar lo que lee con todo el que pueda”.

Eva Martín, madrileña de 13 años, está de acuerdo con Ávila. Ella juega a Minecraft en el ordenador, usa “mucho” Facebook y Twitter, pero también lee casi todas las noches un libro en la cama. “Tengo tiempo para leer y para comunicarme por WhatsApp. Son cosas distintas. Me gusta hundirme en la lectura. Ahora estoy leyendo Las lágrimas de Shiva, que es misteriosa e interesante. Me lo han pedido en el colegio. Y he escrito un cuento de 28 páginas de un niño que encuentra un anillo mágico, que es la puerta a una casa muy extraña”.

¿Se nota el cambio en los institutos? Según Amparo Torralbo, profesora de Lengua y Literatura en el IES Joaquín Araujo, de Fuenlabrada, se nota el cambio en su manera de escribir. “Me acuerdo de la primera vez que vi ‘catalán’ escrito con k. ¡Hay que ser burro!, pensé. Vemos errores gordísimos que pueden deberse a las nuevas tecnologías y veo que afecta a los chicos, a su expresión, porque te plantan una abreviatura enseguida”. En cambio, mantienen el nivel de lectura, afirma esta profesora. “Leen lo mismo que antes, pero de otra manera, se lo descargan en vez de comprar el libro físicamente. Cambian el soporte. Pero que lean o no depende más de sus gustos e intereses. Aunque muchos tienen una dependencia total del móvil”. Torralbo tiene un hijo adolescente al que le encanta jugar con la videoconsola y, como muchos padres, le ha puesto límites: solo puede usarla el fin de semana.

Adriana Díaz, cacereña de 24 años, lee directamente desde su móvil. “Se ve peor que en papel, pero… Es una novela ligera tipo Cincuenta sombras de Grey que me recomendaron”. Díaz aporta otra pista: confiesa que le cuesta ver una película entera. “Es que son dos horas, se me hace difícil mantener la atención… Una serie se me pasa más rápido. Creo que hemos perdido la capacidad de concentrarnos. Todo se ha vuelto más rápido, más en pequeñas píldoras”.

José Antonio Luengo, psicólogo educativo, imparte clases de Técnicas de Comunicación en Educación en la Camilo José Cela y dice que, aunque la creencia generalizada es que vamos a peor, él no lo cree. “Es cierto que nuestros chicos pasan mucho tiempo enganchados a las pantallas y a las tabletas. Básicamente están desarrollando procedimientos de comunicación diferentes a los ordinarios, pero que también son importantes. Lo importante, lo que debemos estudiar, es si en la escuela se introduce y se trabaja de forma eficaz la interpretación de textos y la escritura en formato digital. Es importante que sigan manejando el libro en papel y de esto depende que en educación primaria lean textos y hagan resúmenes. Eso se hace y se va a seguir haciendo en la escuela”.

No hay que mirar hacia otro lado porque los adolescentes viven en la era digital y se comunican con todo el mundo, opina Luengo. El experto cree que las escuelas tienen un reto, que es enseñarles habilidades para la lectura digital. “El profesor tiene que saber que hay una serie de habilidades que él puede aprender. Esa es una asignatura que tiene el docente también para la que no estamos suficientemente formados”. A pesar de todo, Luengo cree que el cambio no está afectando a la capacidad de lectura de los más jóvenes. “Sí están leyendo, aunque sea en el Facebook, están adquiriendo las claves de la lectura. Yo creo que nuestros chicos cuando elaboran un texto o hacen un comentario están poniendo negro sobre blanco sus ideas. Lo que sucede es que en la lectura en pantalla, la lectura profunda es incompleta. El problema es que pasamos demasiado tiempo en ese tipo de lectura y dedicamos menos a la más sosegada. La captura no es la misma cuando lees una página en papel sin interrupciones. En la lectura digital hay una cierta dispersión. Vas de una pantalla a otra, el texto te lleva a un vídeo y luego a un mapa, y la concentración es menor, aunque la cantidad de lectura es mayor”.

Según los expertos, hay un nuevo fenómeno que afecta cada vez a más personas: la atención parcial continua. Es lo que sucede cuando pasamos mucho tiempo ante una pantalla, “que estamos pendientes de muchas cosas, pero sin llegar a solidificar nada”, describe Luengo. “Algo así como ‘el que mucho abarca poco aprieta”. Para luchar contra el fenómeno, cree que debemos buscar un equilibrio. “El libro en papel nos permite una vida interior que es indispensable vivir y que no es tan fácil de experimentar cuando se está ante una pantalla que permite ir de un sitio a otro. Hay que equilibrar el abordaje de los textos. Porque la incapacidad que estamos observando en los alumnos les impide tener ese mundo interior. Es importante que interpreten bien lo que leen. Les digo, pinchad y leed, pero volved a la página original y haced anotaciones de lo que habéis leído”.

Isidro Moreno, profesor de Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, incluye una nueva referencia: el conocimiento puzle. “Internet y todos los dispositivos móviles hacen que los jóvenes interpreten el mundo mediados por las tecnologías, se crea un conocimiento puzzle o una sociedad mosaico. Mis alumnos manejan los medios con bastante soltura, pero se quedan solo en la parte externa de los medios, no profundizan. No les da tiempo, nadie les ha preparado y los profesores no estamos preparados en ver qué hay detrás”. “Todo esto va en detrimento de la lectura clásica, tradicional”, continúa Moreno. “Pero nos falta tiempo y sosiego para sentarnos y leer. Y cuando a los más jóvenes se lo facilitas, lo hacen, pero hay que facilitar que se dé esa situación y crearles la necesidad. Por suerte la gente joven es muy lista”.

En la Fundación Sánchez Ruipérez han hecho varios estudios (en los que han participado 300 personas) sobre el impacto de la lectura digital en menores y adultos. “Desde 2008 defiendo que lo digital va a cambiar la forma de leer”, dice Luis González, director de la fundación, que explica sus conclusiones: “Esta fundación cree que lo importante no es obsesionarse con cuánto leen las personas. Todos los estudios que manejamos nos dicen que los niños leen más ahora que los de hace 10, 20 y 30 años, tanto en número de libros como en frecuencia. La gente que maneja libros electrónicos dedica más tiempo a leer que antes. Luego, en el caso de las tabletas hay otro componente positivo y es que conecta unos con otros, al contrario de los libros confinados. La desventaja es que, al tener Internet en la tableta, me salen comunicaciones continuamente y me despisto. A partir de ahora vamos a tener varios tipos de lecturas: una lectura de navegación muy superficial y esa forma de ojear se va a trasladar a la lectura de libros digitales. Y luego va a haber una lectura más pausada”.

González recuerda la primera vez que leyó en un Kindle: “Subrayé una frase y el aparato me informó de que 17 personas en el mundo habían subrayado la misma frase. Me pareció muy potente e inquietante”. Él también alude a la necesidad de buscar un equilibrio. “La lectura profunda es fundamental porque te genera una capacidad de abstracción mucho mayor, te obliga a mantener un concepto a lo largo de muchas páginas. Si nos dedicamos solo al pimpam pimpam, nos devaluamos como lectores. Yo ahora me defino como un lector posdigital. Personas que hemos asumido esto y nos reencontramos con la lectura en verano y nos entregamos a una lectura más lujosa y placentera que cuando solo teníamos el papel”. 


Cómo mejorar la lectura digital
Consejos elaborados por el psicólogo educativo José Antonio Luengo para mejorar la lectura digital de los jóvenes:

- Cuando entre a través de la pantalla en un texto del que tenga que sacar conclusiones, no dude en seguir determinadas orientaciones del propio texto que te lleven a otras referencias, no dude en moverse siguiendo sus consejos. Pero hágalo con un cuaderno y un lápiz a mano para ir registrando ideas y observaciones.

- Al terminar la lectura del texto, elabore un resumen de lo que ha leído en seis o siete líneas. No se vaya a la cama o a jugar con la videoconsola sin haberlo hecho antes. Si no ordena las ideas, las perderá y olvidará.

- Después de haber sacado una idea, de haberte ido a otra página, de haber hecho un esquema, procura volver a leer el texto original en una situación en la que no interrumpa nada, sin pinchar los hipervínculos, como si estuviera leyendo en un libro.

Fuente: El País.