¿Cómo se cura la adicción a las nuevas tecnologías?

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Al levantarnos, apagamos la alarma en nuestro smartphone y leemos todas las notificaciones que nos han ido llegando mientras dormíamos. Mientras desayunamos, consultamos las principales redes sociales y nos informamos de la actualidad desde la palma de nuestra mano. Camino al trabajo, el sistema de navegación de nuestros móviles nos guía por la ruta con menos tráfico y, ya en la oficina, no nos despegamos del teléfono entre llamadas y mensajes de nuestros clientes y compañeros.

Podríamos seguir con la secuencia hasta completar las 24 horas del día: no hay un sólo instante de la jornada en que no estemos pegados a nuestros smartphones. Una relación muy intensa que, en algunos casos, cobra niveles cercanos a la adicción.

Si bien los expertos advierten de que no se puede hablar de una ‘adicción a la tecnología’ en un sentido estricto del término, cada vez más personas abusan de los móviles, tablets y otros dispositivos electrónicos. Incluso un reciente estudio habla de que consultamos nuestros teléfonos cada 44 segundos en momentos de espera.

¿Cuándo se pasa del uso intensivo al abuso y la problemática? Según el Centro de Investigación y Tratamiento de Adicciones (CITA), “un adicto a Internet, por ejemplo, presenta humor variable, ansiedad, impaciencia por la lentitud de las conexiones, estado de conciencia alterado, irritabilidad en caso de interrupción, incapacidad para salirse de la pantalla, y privación del sueño (suele permanecer frente a la pantalla hasta la madrugada), lo que le ocasiona fatiga, debilidad y deterioro de la salud”.

Unos síntomas que se asemejan a los de cualquier otra adicción psicológica y que, básicamente, se suceden cuando el individuo es alejado de sus tecnologías o interrumpido en su disfrute. Ello impide, por ende, su correcto desarrollo personal, social, académico o laboral; al no poder mantener un nivel suficiente de atención al mundo real… ni tan siquiera en vacaciones.


Hasta llegar a este punto, hay que tener en cuenta los factores que propiciarían la vulnerabilidad del adicto a Internet, como la baja autoestima, una intensa búsqueda de sensaciones, timidez, fobia social, una fantasía descontrolada, atención dispersa, alteraciones psicopatológicas y depresión.

Cómo se cura a los ‘ciberadictos’

En un primer estadio de dependencia, a los adictos a las nuevas tecnologías se les puede tratar en el propio domicilio y sin interrumpir su vida cotidiana. Tan sólo deben marcarse reglas claras de uso de los dispositivos electrónicos y establecer largos períodos de abstinencia a lo largo de cada jornada (estudios indican que dedicamos el mismo tiempo a mirar el móvil e Internet que a trabajar); así como normas que ayuden a reducir el atractivo de consultar el móvil (como desactivar las notificaciones, desinstalar determinadas aplicaciones que sean extraordinariamente seductoras para el afectado o crear alarmas para dejar de utilizar el terminal). Incluso se ha comenzado a probar el uso de wearables como mecanismos de contención para estos adictos.

En un segundo nivel de gravedad, los adictos a Internet pueden optar por una suerte de ‘retiros tecnológicos’, en los que los afectados son privados de sus dispositivos informáticos para pasar un fin de semana de relax y terapia en grupo, entrevistas individualizadas y actividades al aire libre que ayudan a que reenfoquen su interés a hobbies que no estén basados en unos y ceros.

Y es que, aunque en estos espacios estén prohibidas las nuevas tecnologías, los expertos son conscientes de que el adicto volverá a un mundo donde estará rodeado de este tipo de equipos… por lo que la terapia psicológica es clave.

Así, los centros especializados en tratar esta clase de adicciones psicológicas optan no sólo por la deshabituación del paciente, sino también por tratamientos que permitan al sujeto mantener este estado en su día a día.

Emplean para ello terapias como la reintroducción progresiva, el trabajo psicoterapéutico y educativo o programas de prevención de recaídas; además de tratamientos farmacológicos en los casos más extremos donde los ataques de ansiedad no se pueden controlar por otros medios.

A escala mundial, Digital Detox ha sido la entidad que ha cobrado una mayor popularidad en este tipo de ayudas para adictos a las nuevas tecnologías. Mientras, en España, contamos con centros como el mencionado CITA en Cataluña o Llaurant La Llum en Valencia; además de Centro12Pasos, la Asociación Mentes Abiertas o la Asociación Punto Omega en Madrid.