22 de abril de 2015

Twitter endurece sus reglas y pone en marcha nuevas medidas antiacoso

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  • La red social podrá suspender temporalmente cuentas desde las que se comentan abusos

El País Madrid 21 ABR 2015 - 20:10 CEST

La red social acaba de anunciar a través de su blog medidas para reducir la creciente violencia y las amenazas de los mensajes: podrá suspender temporalmente una cuenta que permita amenazas directas o indirectas y activa un nuevo mecanismo que bloquea las notificaciones de mensajes ofensivos.

Así, Twitter endurecerá las condiciones para considerar un tuit ofensivo: si antes se detectaban aquellos que se enviaban directamente a una persona, ahora se tienen también en cuenta los que expresan amenazas a terceros. La compañía se arroga la potestad de suspender temporalmente las cuentan desde las que se produzcan estas agresiones. Hasta ahora, las únicas medidas que adoptaba consistían bien en cerrar la cuenta por completo, bien en ignorar el motivo de conflicto y permitir que el usuario continuase publicando.

El paquete de medidas incluye la activación de un filtro que evita que las notificaciones —la notificación es una funcionalidad que avisa al usuario de que en un tuit se le ha mencionado— aquellas que contengan una ofensa o un ataque, aunque no evita que el usuario lo vea si accede directamente a él, por ejemplo si pertenece a una cuenta que el usuario ya sigue.

Este filtro deriva de una función restringida a los usuarios verificados —aquellos, especialmente populares, cuya identidad ha comprobado Twitter—, si bien la nueva opción se aplica por defecto a todos los usuarios y no puede desactivarse. El filtro comprueba en el tuit una serie de variables como el tiempo de existencia de la cuenta desde la que se envía o si es similar en su contenido al de algún tuit anterior que el equipo de seguridad de la compañía detectase en el pasado.

Directivos de Twitter se han manifestado especialmente preocupados por el auge de las conductas ofensivas o amenazadoras, según informó recientemente la web de noticias americana The Verge, que aireó un documento interno de la compañía en la que su director ejecutivo, Dick Costolo, reconocía el fracaso de sus medidas antiacoso: "Se nos da fatal lidiar con los trolls [acosadores en redes sociales] y con los insultos en nuestra plataforma, y así ha sido durante años". Costolo afirmaba que Twitter "pierde un usuario clave tras otro por no afrontar los simples problemas de acoso a los que se enfrentan cada día", situación de la que el directivo asumía toda la responsabilidad.

La red social advierte de que seguirá de cerca el alcance y eficacia de estas medidas, evaluándolas y actualizándolas, con objeto de asegurar que su plataforma "es un lugar seguro para el mayor abanico posible de perspectivas".
FUENTE: El País. 
FORMACIÓN RELACIONADA:

15 de abril de 2015

Europa pasa a la ofensiva contra Google

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Logo de Google en las oficinas del gigante estadounidense en Berlín. / Bloomberg

  • Bruselas presenta este miércoles un pliego de cargos contra el gigante estadounidense y abre una dura batalla política y comercial

Claudi Pérez / Lucía Abellán Bruselas 15 ABR 2015 - 08:57 CEST


Europa da un sensacional golpe de efecto en el caso Google. La comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, pasará este miércoles al ataque contra el gigante estadounidense: Bruselas abrirá un pliego de cargos, el primer paso de un proceso que puede acabar en una multa millonaria, por vulnerar las leyes europeas de competencia; básicamente, por abusar de su poderío para discriminar a sus competidores en el continente. La Unión se embarca así en un conflicto con una fuerte carga política. Arremete contra la compañía de bandera del potente sector tecnológico estadounidense, obligada a un cambio en el modelo de negocio si quiere evitar una sanción que, en el peor de los casos, podría ascender a 6.600 millones de dólares (el 10% de su facturación), aunque es probable que el importe definitivo sea muy inferior a esa cifra.

La comisaria Vestager anunciará este miércoles en Bruselas la decisión, que fue comunicada anoche a la compañía norteamericana. En un gesto de arrojo, Vestager viajará después a Estados Unidos y allí expondrá a partir de mañana los argumentos del brazo Ejecutivo de la Unión contra el gigante online por vulnerar las leyes europeas de competencia. Se reunirá con representantes del sector y se verá forzada a justificar su decisión en un entorno hostil, con el Gobierno estadounidense dispuesto a defender los intereses de su industria. El caso entraña una carga política de gran profundidad: afecta a una de las grandes empresas norteamericanas, contra la que litigan editores, agencias de viajes por Internet y otros muchos sectores europeos.

El caso se ha calentado en las últimas semanas, pero se precipita al fin tras una larga investigación, que se ha extendido durante casi cinco años. En Bruselas se vaticinaba desde hacía meses este resultado final. Alguna pista ofreció ya el lunes el comisario de Agenda Digital, Günther Oettinger, que aventuró una decisión sobre Google “en los próximos días”. Oettinger, que manifiesta los recelos alemanes respecto al poderío de la firma estadounidense, avisó en Hanóver: “Tenemos que forzar a los motores de búsqueda a seguir nuestras reglas en Europa”.

El movimiento amenaza con desatar una tormenta política y comercial entre Europa y Estados Unidos. Las crecientes objeciones de la Unión Europea al poder de Google —por el presunto abuso de posición dominante, el control de datos personales y las prácticas fiscales que le permiten eludir buena parte de su tributación en Europa— han molestado a Washington. El propio Barack Obama acusó hace dos meses a la UE de actuar por motivos comerciales en sus procedimientos contra compañías tecnológicas estadounidenses. Y un grupo de congresistas y senadores estadounidenses mandaron cartas de queja al Parlamento Europeo cuando este aprobó un texto en el que pedía desgajamiento de la compañía.

El pliego de cargos no excluye un acuerdo que evite sanciones, pero obliga a Bruselas a afinar su argumentario. La principal objeción (y la que tiene más posibilidades de convertirse en un pliego de cargos inmediato, según las fuentes consultadas) consiste en la presentación que hace la firma de otros competidores en las búsquedas. Cuando un usuario busca un hotel o un restaurante, Google presenta en un lugar destacado sus propios servicios sin advertir de que lo son. El pliego de cargos constituye una etapa fundamental en los procedimientos de competencia, pero no es definitivo. A partir de ahí, la compañía dispone de dos meses para contestar, informarse sobre las objeciones y realizar alegaciones. Si finalmente las autoridades europeas consideran que ha habido infracción, pueden emitir prohibiciones y multar a la compañía con hasta un 10% de su facturación.

Aunque oficialmente la Comisión no ha querido desvelar sus intenciones, los testimonios de algunos de los denunciantes respaldan esa tesis del paso a la ofensiva. “La Comisión pidió a algunos versiones no confidenciales de los documentos que se habían presentado para entregárselos a Google, que puede alegar no haber tenido acceso a suficiente información en este proceso”, ha explicado este martes David Wood, de Iniciative for a Competitive Online Marketplace, asociación que representa a varios demandantes del caso, entre ellos a Microsoft. Este experto cree que el caso podría quedar resuelto para finales de año.

FUENTE: El País.

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6 de abril de 2015

Silicon Valley, tierra hostil para las mujeres

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Ellen Pao, derecha, a la salida del juicio, se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la discriminación de género en Silicon Valley. / BECK DIEFENBACH (REUTERS)

  • El caso de Ellen Pao destapa la desigualdad de género en el corazón de la tecnología

Rosa Jiménez Cano San Francisco 4 ABR 2015 - 11:23 CEST

Cuatro semanas de juicio y toda la industria tecnológica en vilo. Ellen Pao ha perdido la batalla en los tribunales, pero no en la calle, donde se celebra que tuviese el valor de enfrentarse al fondo de inversión más poderoso de Silicon Valley. Kleiner Perkins Caufield and Byers es, con Sequoia, el segundo más importante de California, los pioneros de Sandhill Road, el Wall Street de la costa del Pacífico.

Pao llevó a su antigua empresa a los tribunales por considerar que fue discriminada por razón de su sexo. Pese a ser socia de la firma, sentía que su compensación y la falta de ascensos no se correspondía con sus resultados. Menos aún si los comparaba con los de sus compañeros hombres. La firma Kleiner Perkins la despidió en 2012 alegando un carácter difícil y el incumplimiento de los objetivos laborales.

Su caso no es único. Tina Huang, desarrolladora de software en Twitter entre 2009 y junio de 2014, ha interpuesto una demanda por motivos parecidos: no aceptar mujeres en puestos de responsabilidad y dejarla de lado a la hora de disfrutar de un ascenso. En Twitter, el 79% de los directivos son hombres. Hasta 2009 no contaron con una mujer en su consejo.

En Silicon Valley se deja ver un orgullo especial por la forma en que se hacen los negocios. Todo es cuestión de conexiones, todo es directo. Se llega a la oficina en patinete, se trabaja en chanclas y camiseta, y el sándwich de mediodía es orgánico y superecológico. El perro es parte del despacho y los seminarios sobre el racismo, también. Y toda la sociedad de Silicon Valley está encantada de haberse conocido. Sobre todo si son hombres.

Casos como el de Pao, pese a la derrota en los tribunales, ponen al descubierto algunas prácticas que cuestionan el modelo, como que en Kleiner Perkins ni siquiera hay departamento de recursos humanos. O que, según explicó el profesor de Harvard Paul Gompers, que testificó a favor de Pao, el 79% de las firmas de inversión no cuentan con mujeres en su plantilla. Y las que están, cobran un 15% menos, según un estudio del mismo profesor.

Las denuncias son cíclicas. Antes del verano, Evan Spiegel, el último chico de oro, el inventor de Snapchat, se convirtió en misógino con carácter retroactivo al salir a la luz correos de su época en Stanford en los que hacía gala de emborrachar mujeres en las fiestas de la fraternidad.

Julie Ann Horvath, una trabajadora de GitHub, unas de las páginas más frecuentadas por los desarrolladores, inició su calvario cuando dijo “no” a acostarse con un compañero de trabajo, algo que también se refleja en los testimonios de Pao. Su situación en la oficina fue cada vez más tensa, hasta que lo denunció en su cuenta de Twitter. Tras mucho revuelo en blogs, Tom Preston-Werner, cofundador de la página, abandonó su creación.

El caso más sangrante, con insultos como “puta” o “gold digger” -algo así como “buscona”- se dio en Tinder. El cofundador Justin Mateen, le escribía estas lindezas a Whitney Wolfe, por pretender aparecer en los créditos de la aplicación, pues también era fundadora. Desde el primer momento fue la responsable de márketing. Ella sostiene que, para conseguirlo, tuvo que aguantar una solicitud para acostarse con él. Mateen y su socio Sean Rad defendieron su postura con un argumento todavía peor: consideran que contar con una mujer entre los pioneros espanta a los inversores.

Una mujer entre los inversores que riegan de millones las startups punteras es una rareza. La universidad de Babson lo certifica: solo representan el 3% de los socios de fondos. Ya sea en puestos para recién llegadas o en lo más alto de la pirámide. En el resto de la industria, las cifras son algo mejores. En Google, la más mediática, menos del 30% de su plantilla son mujeres. En Twitter y Yahoo! la cifra es algo inferior. Según los cálculos de Tracy Chou, analista de datos, en Etsy, Pinterest, Mozilla, Airbnb y otras startups punteras, solo el 12,42% de los puestos técnicos son para mujeres. Google ha hecho una inversión de 50 millones de dólares para ayudar a cambiar la situación. Durante el pasado Congreso Mundial de Móviles de Barcelona, Brian Krzanich, máximo responsable de Intel, anunció una medida en la misma línea en la que incluía a latinos y trabajadores de color entre otras minorías.

Irene Herranz, directora de Karumi, un estudio de desarrollo de aplicaciones y web en San Francisco, es consciente del papel de la mujer: “Tienen un rol más predominante en recursos humanos, marketing, recepcionistas y secretarias de los consejeros delegados. Y por fortuna los equipos de desarrollo y ventas se refuerzan con perfiles femeninos. Ya encuentras mujeres en equipos de producto (product managers) y ventas de las organizaciones como account managers o business development executives. En definitiva, papeles en los que hay que tener una cierta creatividad, sensibilidad personal empatía y capacidad de construir y cuidar relaciones”.

Es cierto que comienzan a despuntar algunas directivas con cargos de responsabilidad. Carly Fiorina, a finales de los 90, fue de las pioneras. Tras ejercer como consejera delegada en HP, la empresa embrión de Silicon Valley, se pasó a la política. Llegó a presentarse, sin éxito, a gobernadora de California. En el mismo cargo está ahora Meg Whitman con su icónico collar de perlas. Ginni Rometty, otra veterana, lleva las riendas de IBM. De la nueva hornada, empresas puramente web, hay dos cabeza bien visibles: Marissa Mayer, consejera delegada de Yahoo!, y Sheryl Sandberg, número dos de Facebook, tan relevante que en la documentación para los inversores potenciales cuando la red social salió a bolsa, se apuntaba que la empresa peligraba si le pasaba algo a ella.

A pesar de su posición de privilegio, tienen que bregar con críticas y cuestionamientos. Los movimientos de Mayer se miran con lupa, sobre todo desde la salida a bolsa de Alibaba, de la que Yahoo! es uno de los grandes accionistas. Mayer se ha cambiado de lado. Parió y no se cogió ni una semana de baja. Tiene que demostrar que es más que un hombre.

Los fondos le reclaman la liberación de acciones para poder hacer caja, mientras que ella apuesta por la expansión de los contenidos. Su compra más relevante, con intención de rebajar la media de edad de sus servicios fue la red de blogs Tumblr.

A Sandberg no se le perdona que publicase un libro de liderazgo femenino. Las críticas dejaban caer que esta actividad le alejaba de su cometido en la red social, algo que no ha sucedido cuando, también en su tiempo libre, su jefe ha aprendido chino, o un gran número de directivos e inversores han firmado publicaciones de éxito.

Isabel Arcones es bien conocida, en España y en Silicon Valley, después de varias inversiones de éxito decidió venir un tiempo a San Francisco. Ya lleva siete años. Lidera el fondo Inveready en la zona de la Bahía y acaba de lanzar OnPublico, una plataforma de periodismo ciudadano. Con el paso del tiempo se ha acostumbrado a una desigualdad patente, aunque reconoce que, al menos, se hacen gestos: “En más de una ocasión me han llamado para ejercer de mujer en reuniones de posibles compras o acuerdos, para compensar. Me lo han llegado a pedir como un favor, para dar visibilidad”.

Las humillaciones que relata Pao en su declaración están a la orden del día. Una programadora que prefiere no dar su nombre se ha acostumbrado a que los chicos vayan a comer juntos sin contar con ella, pero hay algo que lleva peor: “Se supone que estamos al mismo nivel, en el mismo equipo, pero muchas veces dicen ‘deja, que no lo entenderías’. A un compañero eso no se lo harían”.

Carolina García Rizo desarrolla una labor de caza de startups para un laboratorio químico. Rastrea tendencias y novedades tanto en la zona de la Bahía, como en San Diego, y, en ocasiones, Europa. Su visión es algo más positiva: “Cada vez más empresas, sobre todo en biotecnología cuentan con pautas y una serie de buenas prácticas para promocionar a las mujeres. En Silicon Valley la capacidad para hacer red personal es clave, pero hay que pedir ayuda para tener las primeras conexiones”.

Pao pedía 16 millones de dólares como compensación. La defensa llegó a solicitar 100. Se ha quedado sin nada. A pesar de la derrota legal, ha conseguido poner la desigualdad en en boca de todos. No hay una conversación en las últimas semanas en la que no salga. En opinión de Herranz el verdadero cambio llevará tiempo: “Será cuando entres en una startup y el recepcionista sea un chico y el equipo de márketing sea de mayoría masculina”.

FUENTE: El País.

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