23 de octubre de 2014

Twitter quiere acabar con las contraseñas

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Dick Costolo, consejero delegado de Twitter. / R. J. C.

  • Apuesta por asociar el perfil de usuario al número de móvil en lugar del correo electrónico

Rosa Jiménez Cano San Francisco 23 OCT 2014

El número de teléfono será la puerta de acceso a Twitter. La cuenta estará asociada al número de móvil de cada usuario. La red social ha cerrado acuerdos con operadoras en 28 idiomas y 218 países para que no haga falta recordar la contraseña para tuitear. Así lo anunció Jeff Seibert (Baltimore, 1985/, la estrella de Flight, su primera conferencia para desarrolladores que en lo sucesivo será anual.

La idea es más ambiciosa de lo que parece a primera vista. Twitter quiere convertirse en la puerta de acceso a más servicios y aplicaciones online, de modo que su sistema de verificación se haga extensivo y accesible para desarrolladores. Una forma de ganar poder de manera silenciosa. El funcionamiento será sencillo, se pondrá el número de móvil asociado a la cuenta, entonces se recibirá un SMS con un código que funcionará de manera temporal. Se recibirá uno diferente para cada sesión. Twitter correrá con los gastos del envío del mensaje. Muy parecido a la verificación en dos pasos que ya ofrece Google en su correo, pero como acceso principal y con WhatsApp como referencia a la hora de asociar el perfil con el número de teléfono. “El email y la contraseña como referencia de acceso van a desaparecer pronto. Ya lo hacen Snapchat, Line y, sobre todo, WhatsApp, es lo más cercano y personal” explicó Seibert en un breve encuentro con EL PAÍS.

Aún así quedan algunas dudas. ¿Cómo se usará con el ordenador o la tableta? “Muy parecido, solo tienes que tener el móvil cerca para meter la clave que te llegue. Sirve para otro aparato”. Otra más: ¿Qué hacer si se pierde el móvil? “Está pensado. Se debe entrar en digits.com y configurar ahí el cambio”.

Al contrario de las tabletas, sí dejaron claro que los relojes inteligentes y el resto de aparatos conectados en el hogar se encuentran entre sus prioridades. Se dedicó una sesión a los denominados wearables y sus posibilidades de futuro. Jawbone, una empresa de altavoces y pulseras deportivas que se conectan al móvil, presentó un sistema para cambiar de canción con tuits. La idea es convertir la labor de pinchar música con amigos en una experiencia más social y colectiva, sin necesidad de tener que usar un solo móvil como mando a distancia.

Otro matiz, Apple es líder en Estados Unidos, pero a Twitter le seduce Android. Casi todos los ejemplos fueron con los teléfonos que usaban el sistema operativo de Google. No hubo rastro de Windows Mobile o Blackberry. Seibert justificó la decisión: “Seguimos monitorizando el comportamiento en estas plataformas y nos plantearíamos apoyar su desarrollo si hubiese aclamación, una gran demanda, pero no parece que sea el caso”.

La conferencia, con espacios libres y entrada a 200 dólares, muy lejos de los 1.500 que piden Google o Apple por asistir a sus eventos, estuvo centrada en aquellos que trabajan con su código. La presencia de Dick Costolo, el consejero delegado, fue casi testimonial. Se limitó a cinco minutos de bienvenida. No hubo grandes anuncios, ni novedades que afecten al uso habitual. Se esperaba que incluyesen el esperado botón de compra directa de productos, que algunos usuarios ya tienen de manera confidencial o la posibilidad

Según Thomson Reuters, Twitter espera presentar unos resultados la semana que viene mejores de los esperados, con 351 millones de dólares (277 millones de euros) de ingresos, el doble que hace un año. Las últimas oficinas que han abierto están en Indonesia y Brasil, los lugares donde más crecen. México se perfila como el siguiente nido del pájaro azul.

FUENTE: El País.

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13 de octubre de 2014

Adiós a la ventanilla, hola a los trámites en ‘la nube’

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Un hombre observa el monitor de un ordenador. EFE/Archivo

  • De un plazo medio de 16 días por trámite se pasa a unos segundos
  • Los ahorros económicos que genera la administración electrónica se elevan a 16.600 millones

Raquel Díaz Guijarro. Madrid


Seguro que aún recuerdan cuando había que acudir con la fotocopia de la declaración de la renta a varias ventanillas en varios días diferentes para, por ejemplo, solicitar una beca o cualquier subvención pública. Uno siempre se preguntaba aquello de: “pero es que Hacienda no sabe cuánto gano”. Eso ya se ha acabado, pero, aunque parezca mentira, no hace tanto tiempo. Y es que hasta que el sector público no ha tenido que reducir sus gastos de manera drástica, acuciado por un déficit y una deuda galopantes, parece que la implantación de la administración electrónica podía esperar.

Sin embargo, la necesidad de ahorrar y el hecho de que España siempre fuese señalada en los estudios internacionales como uno de los países donde era más complicado, entre otras cosas, crear una empresa han acelerado la transformación. Así, para numerosos trámites se ha pasado de las tradicionales ventanillas y el vuelva usted mañana a una administración abierta las 24 horas, siete días a la semana y 365 días al año.

Algo tan sencillo como comunicar un cambio de domicilio hoy puede ser resuelto entrando en una dirección de internet de la Administración General del Estado: https://cambiodomicilio.redsara.es. A partir de ese momento, será la Administración la encargada de informar a todos los organismos por usted: Agencia Tributaria, Tráfico, Seguridad Social, Dirección General de la Policía, entre otros. Se ahorra de este modo que el contribuyente deba comunicar su nueva dirección a cada uno de esos u otros organismos.

Fuentes de Hacienda sostienen que mientras el coste medio de un servicio de manera presencial es de unos 80 euros, si el trámite se realiza de forma telemática, es de apenas cinco euros. Esta espectacular reducción de costes explica que en los últimos dos años, ciudadanos y empresas hayan ahorrado 16.600 millones de euros.

Y aunque esa cifra se antoja abultada, lo cierto es que para llegar a ella se han tenido en cuenta los ahorros de tiempo que se obtienen, que como es lógico se traducen en dinero. Así, de un tiempo medio de 16 días para hacer que los cambios y notificaciones lleguen a su destino, se pasa a un espacio de apenas unos segundos. Además, del coste que solía conllevar la gestión ante un mostrador y el papel de los métodos tradicionales, se ha pasado a una transacción que solo cuesta unos 10 céntimos, puesto que desaparecen labores como el empaquetado, los servicios postales, archivos, fotocopias o sellados.

Por lo tanto, toda la documentación que ya obre en poder de la Administración, desde un título académico, el volante de empadronamiento, pasando por estar al corriente de pago con la Agencia Tributaria o los certificados que emiten los registros civiles y con el consentimiento previo del ciudadano, será remitida de manera telemática allí donde corresponda, por ejemplo, si se solicita una subvención pública. Es la llegada de lo que podría denominarse la Administración en la nube o la e-Administración.

¿Qué trámites concretos se pueden realizar ya de manera plenamente electrónica? Quizás los más conocidos sean la declaración de la renta, la búsqueda de trabajo o el reconocimiento de las prestaciones por desempleo. Pero también es posible ya crear una empresa con plenas garantías jurídicas, presentar una denuncia ante la Policía Nacional, declarar el IVA por parte de empresas y autónomos, solicitar la situación de los pagos a la Seguridad Social o pedir una beca. Asimismo, se puede obtener el certificado de vida laboral, nacimiento, matrimonio o defunción, consultar los datos catastrales de inmuebles rústicos o urbanos e incluso solicitar formar parte del programa de vacaciones para mayores dentro del programa social de turismo destinado a personas mayores.

Esta transformación ha empezado ya a dar sus frutos. En un reciente informe de la ONU, España ha pasado a ocupar este año el puesto 12 en el mundo (antes el 23) por el grado de implantación de la administración electrónica. En el uso de los servicios públicos, se ha mejorado desde el puesto 31 al 19.

Se acaban las facturas en los cajones

Dentro de la extensión de la e-Administración, uno de los hitos más importantes es la implantación de la factura electrónica. Con ella, se constituye un punto único de la Administración General del Estado en internet para la remisión de facturas de proveedores a organismos del sector público.

Pretende ser un registro contable único que destierre de una vez por todas la práctica hasta hace muy poco habitual de guardar facturas en el cajón sin control (baste recordar las deudas pendientes que tenían las administraciones, que hubo que pagar con los planes de pago a proveedores).

“Se mejora de este modo el control interno de la facturación, se reduce el fraude fiscal y se fomenta la transparencia en las cuentas públicas, según el plan de erradicación de la morosidad”, recuerdan desde Hacienda. Cada factura ahorra 3,48 euros, 0,70 al emisor y 2,78 al receptor.

FUENTE: Cinco días.

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3 de octubre de 2014

Digital vs Humano: ¿La tecnología causa una involución humana?

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¿Qué clase de mundo dejaremos a las generaciones venideras? Esa es una pregunta clásica del argumentario ecologista y también de los científicos del Panel del Cambio Climático en relación al calentamiento global y sus consecuencias. Los científicos y alguna figuras públicas que han tenido un enorme éxito en este discurso, como Al Gore, que ganó un Oscar con su documental Una verdad Incómoda, llevan ya décadas alertando de que, a este paso, nuestra generación dejará un planeta condenado para los que vendrán tras nosotros. Esa velocidad tiene que ver con el aumento de emisiones mundiales de CO2 a un ritmo muy alto, debido a la acción humana. Sin embargo hay otras cosas en la evolución global que van mucho más aceleradas, como aquellas que son impulsadas por la evolución de la era digital.

La diferencia del ritmo de cambio de lo digital con el ecosistema terrestre es de enorme magnitud. Así lo deja patente Nicholas Carr, el antiguo editor ejecutivo de la prestigiosa revista Harvard Business Review, que en su ya famoso último libro La jaula de cristal se pregunta: «¿Qué clase de mundo estamos construyendo para nosotros mismos?»

Sus críticos acusan a Carr de seguir una línea crítica con las tecnologías por motivos comerciales, ya que su mensaje está llegando al gran público y está haciendo que el debate entre en la agenda e incluso en la corriente principal (mainstream) de los debates mundiales centrales sobre la globalización tecnológica. Los argumentos de las anteriores fases de este debate tenían que ver con la dependencia de la economía y las empresas de la tecnología digital y de los ordenadores, pero Carr que, es justo decirlo, siempre ha sido crítico con los efectos de la tecnología digital, prefiere ahora centrar sus tiros en la automatización generalizada como el ejemplo esencial del cambio.

En 2004, publicó en su revista un artículo sobre su primer libro que ya era crítico con el discurso generalizado sobre la tecnología como paradigma de la mejora y el crecimiento de las empresas. Aquel libro dejaba clara su postura desde el mismo título: Las tecnologías de la información... ¿son realmente una ventaja competitiva?


El intelectual norteamericano Nicholas Carr en una visita reciente a España. SERGIO ENRÍQUEZ

El argumento sobre el que se sostiene dicho título y sobre todo la pregunta es que la apropiación generalizada de las tecnologías digitales por la gente, especialmente a causa de su abaratamiento, estandarización y también por la disminución de la curva de aprendizaje, las hace menos decisivas para la competitividad empresarial. Naturalmente, las ideas del libro contrariaron a la plana mayor de la industria de la tecnología digital. Directivos de Intel, Microsoft, y Hewlett-Packard y otras más salieron a la palestra para negar la mayor a Carr y defender la idea generalizada que crea una asociación automática entre tecnología y progreso de la sociedad: el nivel tecnológico de una sociedad es el índice por el que se puede medir su progreso.

En este discurso la industria tecnológica había cosechado gran éxito mostrando las evidentes ventajas de la tecnología para la gente, pero siempre había tratado de esconder sus inconvenientes -que como toda herramienta las tiene- bajo la alfombra. En 2004, Tim O'Reilly formuló la Web 2.0 que dio lugar a la explosión del Social Media y que es la prueba de que lo que Carr hablaba para la competitividad de las empresas en su primer libro se había transformado en un asunto universal.

Un año después, Carr fijó el punto de mira de sus criticas en la segunda generación de Internet, sobre todo algunos de sus símbolos paradigmáticos. Ese año publicó en su blog un ensayo titulado: «The amorality of Web 2.0» y se atrevió a criticar a uno de las paradigmas de la Web 2.0: Wikipedia. Llamó despectivamente a su editores wikicrats (wikícratas) y señaló algunos artículos concretos de la enciclopedia libre de Internet con acusaciones tan argumentadas que el mismo fundador Jimmy Wales, tuvo que admitir que los artículos de Wikipedia criticados por Carr eran «una vergüenza terrible» y le pidió incluso consejos que ayudaran a mejorar la calidad de Wikipedia.

Nicholas Carr evolucionó su critica natural en el dominio empresarial de la Harvard Business Review y cambió de registro, y con ello, de dimensión sus criticas. Por una parte hizo un libro de transición entre el ámbiro empresarial y las consecuencias para las personas. Publicó en enero de 2008 The Big Switch: Reconectar el mundo, de Edison a Google, seguramente sabiendo que implicaría a cientos de millones de personas que lo estaban usando. También apoyándose en datos científicos -sus criticas están siempre sustentadas en datos- publicó en 2008, en la prestigiosa revista The Altantic un artículo de éxito global, por su controvertida posición, ya desde el mismo título que salió en la portada del anuario de la revista: «¿Está Google haciéndonos estúpidos?». Esta vez, ya no criticaba a la industria informática o tecnológica, sino al más grande gigante de Internet. Desarrollaba una crítica, a través del ejemplo de Google, al uso universal de Internet. Carr afirmaba en el artículo que el recurso constante a Internet puede tener efectos perjudiciales para nuestro sistema cognitivo y, según sus datos, daña la capacidad humana de concentración y contemplación, es decir, que podría provocar una involución mental y cognitiva en la gente. Dada la universalización del uso de internet (solo la red Social Facebook llegó a tener 1.100 millones de usuarios), los corolarios de la argumentación de Carr son obvios y desde el mundo de las ciencias cognitivas, pasando por la educación hasta las empresas tecnológicas se encendió un debate que aún continúa.

La siguiente vuelta de tuerca de Carr sobre el tema sucede en 2010. Publica en EEUU el libro The Shallows (en su titulo español: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?) que llega a finalista del Pulitzer y se convierte rápidamente un betseller: Afirma sin ambages que los cambios causados por Internet en el mundo, afectan a miles de millones de personas y que eso significa que está sucediendo aceleradamente una reestructuración física del cerebro humano. Además explica el paradigma de la neurociencia más general hoy en día: «La neuroplasticidad cerebral».


Medidor de emociones del Affective Computing MIT Media Lab. A. P.

En este mismo momento, Nicholas Carr ha lanzado otra carga de profundidad con su nuevo libro The Glass Cage (La caja de Cristal: Automatización y nosotros, y se une a otro de los debates del mainstream: la automatización, que han puesto en la palesta global dos profesores de la MIT Sloan, la escuela de negocios del MIT, Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson, al lanzar este otro debate: «Hombre versus La Máquina», primero con su libro Race Against the Machine, How the Digital Revolution is Accelerating Innovation, Driving Productivity, and Irreversibly Transforming Employment and the Economy, y después con The Second Machine Age: Work, Progress, and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies.

El nuevo libro de Carr unido a los de Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson, combinan los dos facetas del debate global intelectual más importante que existe ahora mismo, y que está centrado en dos preguntas:

a) ¿Cómo las tecnologías digitales e Internet y la automatización (cibernética) afectan a la condición humana (la cognición la función intelectual, la inteligencia y sus extensiones)? Es decir cómo nos afectan como personas.

b) ¿Cómo afectan al trabajo humano y por tanto a las profesiones, a profesiones y por tanto a las formas de educación, y a los empleos, a las empresas, a las economías y por extensión a las formas de sociedad y de organización social de esta mundo global?

Estas dos cuestiones son ahora mismo el centro de uno de los principales controversias globales. Son cuestiones a reflexionar a las que nadie hoy puede ser ajeno. De sus detalles seguiremos en la siguiente entrega el próximo viernes.

FUENTE: El Mundo.

FORMACIÓN RELACIONADA:
-Máster en Derecho de Internet y Nuevas Tecnologías de laInformación y las Comunicaciones.