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El bitcoin, entre el pelotazo y el reventón

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  • La desbocada revalorización de la divisa digital alimenta el temor al estallido de una burbuja. Al mismo tiempo, cada vez más empresas invierten en ‘blockchain’ para aligerar procesos

Long Island Iced Tea, una poco rentable empresa de bebidas estadounidense, decidió a mediados de diciembre rebautizarse como Long Blockchain. Seguiría fabricando té helado, pero, según anunció ese día, iba a centrar sus fuerzas en explorar las oportunidades del blockchain—o cadena de bloques—, la tecnología que sirve de base para la divisa digital bitcoin. El efecto fue inmediato. Sus acciones se revalorizaron un 500%. La subida no se explicó ni por la entrada de un nuevo y potente inversor ni por un cambio relevante en el producto: tan solo había un cambio de nombre que aportaba una pátina de modernidad.Este es tan solo el penúltimo ejemplo del fenómeno del año en los mercados: la locura por el bitcoin, que convierte en oro lo que toca. Pese a las alertas de economistas y reguladores de que todo lo que sube tiende a bajar, 2017 ha sido el año de la criptomoneda más conocida, que a 1 de enero valía menos de 1.000 dólares y ayer rondaba los 14.000. Mineros, blockchain o ICO son algunos términos que en estos 365 días han pasado de ser manejados solo por unos pocos geeks a popularizarse.

¿Hasta cuándo el 'boom'? Parece evidente que un activo que se ha revalorizado más de un 1.400% en un año, y que ha vivido días de infarto —con subidas y caídas vertiginosas— está sujeto a fuertes movimientos especulativos no atribuibles a su valor intrínseco. Así que la pregunta relevante no es si hay una burbuja, sino cuándo estallará. Aquí hay respuestas para todos los gustos. Los enamorados del bitcoin creen que hay aún margen de crecimiento, y que el hecho de que haya nacido con un límite de 21 millones de monedas —tope aún no alcanzado— va a fomentar su crecimiento. Otros son más pesimistas. “Observamos síntomas clásicos de burbuja. Un desencadenante de su pinchazo podría ser una actuación del Gobierno. Desde un punto de vista público, es mejor acabar con las burbujas pronto que tarde”, alertaba la semana pasada Citi en un informe demoledor con todo lo que rodea al bitcoin. “Tiene una gran parte de burbuja. Pero hay otra parte que no entendemos, porque no tenemos parámetros ni experiencia histórica para analizar divisas descentralizadas”, asegura Carlos Kuchkovsky, del BBVA. 
La cadena de bloques. Es el origen de todo. El bitcoin no existiría sin la tecnología creada en 2008 por Satoshi Nakamoto, el seudónimo de una o varias personas de las que no se sabe nada. Pero al mismo tiempo, el blockchain es mucho más que el bitcoin. Un número creciente de empresas estudian las posibilidades de este libro contable descentralizado que se actualiza ante sus millones de usuarios. Así que ninguno puede falsearlo unilateralmente y todas las acciones quedan registradas. Sectores como la banca, los seguros, las operadoras de telefonía o incluso las administraciones públicas analizan sus posibilidades para aligerar procesos.

“Fraude estúpido”. “Es peor que el fraude de los tulipanes. No va a acabar bien. Alguien va a resultar muerto”. Quien dijo estas palabras en septiembre no era un cualquiera. Jamie Dimon, presidente de JP Morgan y el banquero más poderos de Wall Street, se despachó a gusto contra el bitcoin, al que tildó de “fraude”, de “estúpido”; y dijo que despediría al minuto a cualquier empleado que invirtiera en la moneda digital. Sus comentarios causaron un pequeño terremoto que hizo bajar temporalmente la cotización del bitcoin. Pero desde ese día, su valor se ha multiplicado por tres.

Tres letras valen millones. Mucho menos conocidas que el bitcoin, las Initial Coin Offering (ICO) son quizás un fenómeno aún más relevante que el de la moneda digital. Estas operaciones que lanzan las empresas para obtener financiación a cambio de tokens —unidades de una divisa digital creada a tal efecto— han logrado en lo que va de año más de 5.700 millones de dólares (unos 4.800 millones de euros). La firma HDAC, respaldada por la multinacional surcoreana Hyundai, acaba de obtener 258 millones de dólares. Estas ofertas, a medio camino de una operación de crowd-funding y una salida a Bolsa, han despertado la alarma de los reguladores por su alto grado especulativo. China las prohibió en septiembre, y países como Rusia estudian imponer límites, sobre todo a los inversores no cualificados. En la mayor parte de Europa flotan en el limbo de la alegalidad. En la CNMV admiten prestar “gran atención” a algunas operaciones que se están produciendo, de las que alertan de su “complejidad y alto nivel de riesgo”. Fuentes del organismo recuerdan que instan a los inversores a actuar “con la máxima cautela”.

Los mineros del siglo XXI. Los cazadores de fortuna hoy ya no buscan pepitas de oro como en la California de mediados del siglo XIX. Ahora lo hacen con potentes ordenadores. Los bitcoins, a diferencia de las monedas tradicionales, no se emiten, sino se descubren. Estos mineros de nuevo cuño obtienen monedas digitales a cambio de resolver problemas matemáticos que requieren de máquinas capaces de hacer rapidísimas cuentas probando números al azar. El creciente número de mineros en busca de recompensa ha hecho aumentar la competencia; una competencia que requiere de equipos cada vez más complejos y caros. Para ganar potencia han nacido las granjas de minado, la mayoría de ellas en China, que consumen capacidades ingentes de energía. También se han desarrollado virus que se ocupan de minar en ordenadores ajenos.

¿20.000 o 14.000 dólares? 2017 ha mostrado a las claras la inmensa volatilidad del bitcoin. No es solo que su valor se haya multiplicado por 14 desde principios de año. Es que al observar tan solo los últimos 15 días, la cotización ha descendido en un 30%. El descenso de ayer mismo —que llegó a bajar de los 14.000 dólares— se explica por los planes del Gobierno de Corea del Sur contra la especulación y el fraude en torno a las criptodivisas a través de medidas como la prohibición de operaciones anónimas o el cierre de algunas casas de cambio de divisas digitales. Hace tiempo que las autoridades de Seúl tratan de rebajar la fiebre por el bitcoin en un país en el que, según una reciente encuesta, uno de cada tres empleados invierte en criptomonedas. Es imposible predecir si el bitcoin va a recuperar —o superar— el techo de 20.000 dólares que alcanzó a mediados de diciembre; pero sí parece evidente que la revolución de las criptomonedas no es una tormenta pasajera, y ha llegado para quedarse.

FUENTE: El País.

El 'robobo' del bitcoin

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MERCÈ MOLIST Barcelona

Damas y caballeros, sean bienvenidos al mismísimo Oeste y a la búsqueda del oro. Bitcoin, la "moneda de los hackers", ha saltado los límites de Internet para ser protagonista en los mentideros financieros de medio mundo. Su cotización sube sin parar y sólo este mes el valor de un bitcoin ha pasado de 175 dólares hasta casi 900, para desplomarse después y remontar de nuevo. Tanto movimiento especulativo atrae a aventureros de toda ralea, incluidos maleantes y cuatreros.

Dice la Wikipedia que un bitcoin es "una moneda electrónica concebida en 2009 por una persona, o un grupo de personas, que usaba el seudónimo 'Satoshi Nakamoto'". Los bitcoins no están respaldados por ningún banco ni gobierno. Es un sistema basado en el cifrado, el anonimato, las redes descentralizadas y el consenso entre los nodos que lo integran. Cualquier persona puede fabricar bitcoins, haciendo "minería", que significa poner el ordenador a resolver operaciones matemáticas muy complicadas: el premio son 25 bitcoins por respuesta correcta. Cualquier puede hacerlo, sí. Si sabe cómo, claro.

Los bitcoins, como cualquier moneda, pueden donarse, intercambiarse o usarse para comprar cosas. Los primeros en usar bitcoins fueron negocios de Internet algo turbios que ofrecían servicios de alojamiento, redes privadas virtuales y otros, de forma anónima y sin preguntas. También se abonaron al bitcoin la cíberventa de drogas, el cíberjuego y la cíberpornografía, ya que los bancos no permiten pasarelas de pago online para este tipo de transacciones. Comerciantes menos oscuros empiezan ahora a confiar en esta moneda, no en vano la primera compra que se hizo en bitcoin fue una inocente pizza, y ya es posible adquirir desde un viaje al espacio hasta un ramo de flores de Mallorca.

"Bitcoin no es más que una clave privada, un número utilizado para identificar y firmar las transacciones realizadas con tus bitcoins", explica Sergi Álvarez (pancake), conocido hacker que sigue muy de cerca las llamadas 'criptoeconomías'. Las claves privadas se guardan en "monederos" virtuales y esos, en sitios en la Web llamados "bancos": "Mucha gente usa estos sitios. Te ahorran tener que proteger tu monedero con una contraseña que no podrás recuperar si la pierdes y te ofrecen otras facilidades, como añadir dinero a tu compra desde tu tarjeta de crédito, o controlar las transacciones más cómodamente que con el programa oficial de Bitcoin", asegura Pancake.

Pero la seguridad de estos bancos deja bastante que desear. También la de servicios parecidos, sitios web que acumulan bitcoins como tiendas, sistemas de apuestas o lotería, sitios de compra/venta de monedas o los llamados 'pools de mining', donde los "mineros" trabajan en grupos para conseguir más bitcoins. "Son sistemas centralizados que deben funcionar 24 horas 7 días a la semana, lo que hace que sean muy difíciles de securizar", explica el hacker. Para colmo, la inseguridad no es sólo de la infraestructura, también de la persona que regenta el "banco", cuya integridad nadie certifica.

Debilidades y robos

Prueba de la vulnerabilidad de estos servicios son los ataques y robos cada vez más frecuentes. De hecho, afirma pancake, son el pan de cada día desde que nació bitcoin: "Lo he entendido siempre como una reivindicación desde el lado oscuro, conforme no debe haber bancos ni intermediarios sino que bitcoin debe ser puramente una red distribuída, para demostrar que la centralización del control del dinero no es segura... y bueno, ahora hay también quien ataca y roba por lucro".

Esta semana pasada, mientras la cotización de bitcoin no paraba de subir, el "banco" australiano Inputs.io anunciaba que cerraba porque le habían robado 4.100 bitcoins (1,2 millones de dólares) y no tenía fondos para indemnizar a los afectados. Es la misma historia de otras veces, como cuando en agosto de 2011 MyBitcoin, uno de los sitios pioneros de custodia de monederos virtuales, cerró de repente aduciendo que un hacker les había robado. Sólo devolvieron el 49% del dinero y nunca más se supo de los 78.000 bitcoins restantes.

También en 2011, en junio, cuando la cotización de bitcoin había pasado en un mes de 1 dólar a 30, otro "banco", MTGOX, denunciaba el robo de 25.000 bitcoins que pertenecían a 478 cuentas a su cargo. Otro sonado ataque lo sufrió, para sorpresa de todos, un proveedor de máquinas virtuales ajeno a bitcoin, Linode. En abril de 2012 robaron 47.000 bitcoins de diversas cuentas alojadas en este proveedor.

Podríamos seguir y no acabaríamos: en abril de 2013, el servicio de monederos electrónicos Instawallet tenía que cerrar tras sufrir el robo de 35.000 bitcoins. Incluso ha habido esquemas piramidales con bitcoins, como el que ideó alguien bajo el seudónimo "pirateat40" en 2012. Con la promesa de multiplicar sus ingresos si invertían en una sociedad llamada Bitcoin Savings & Trust, 'pirateat40' estafó al menos 500.000 bitcoins a quienes le creyeron.

Recuperar el dinero perdido es tarea casi imposible para las víctimas porque, afirma Sergi Álvarez, "es difícil demostrar que eres el propietario de un dinero del que no puedes verificar nada porque te han robado tu clave privada. Aunque hay que decir que algunos juicios se han ganado y se ha recuperado el dinero". Últimamente, para dar una imagen de mayor seriedad y evitar sorpresas, blanqueos de dinero u otros delitos amparados en el anonimato, cada vez más sitios que operan con bitcoins obligan a dar los datos personales al registrarse, incluida una fotocopia del DNI enviada por correo tradicional.

Sentido común

En cuanto a evitar los robos de los monederos de bitcoins, la mejor defensa no es poner altas murallas ni caros cortafuegos. Bitcoin es la moneda de los hackers y, como ellos, se defiende con el conocimiento, explica Pancake: "La única protección es usar la cabeza. Imprimir tu clave privada y guardarla en un lugar seguro, hacer las transacciones a mano en vez de depender de programas o sistemas de terceros, tener una máquina, por ejemplo un móvil, que te sirva sólo para hacer operaciones con bitcoin y tenga conectividad a Internet sólo cuando la uses. Claro que esto implica tener unos conocimientos elevados y mucha paranoia...".

Hablando de paranoia, se rumorea que algunos robos de bitcoins no habrían sido tales, sobre todo cuando el responsable del servicio no ha mostrado ninguna prueba documental (los llamados logs) del ataque. Dicen que este es el caso del banco australiano Inputs.io. En el veterano blog Slashdot puede leerse más de una opinión en este sentido: "Podría haber sido un trabajo desde dentro. Recolectas 1,2 millones de dólares en bitcoins de los "depositarios". Coges el dinero y corres. Dices que han sido hackers. Te lucras. Nadie investigará. No habrá consecuencias, no hay nada que auditar y ninguna forma de recuperar los fondos si se lleva a cabo alguna acción legal". Lo dicho: el salvaje, salvaje Oeste.

Fuente: El Mundo.

Las autoridades monetarias de EE UU estudian regular el bitcoin

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  • El comisario Bart Chilton reconoce que no saben cómo controlar la moneda virtual

Javier Martín Madrid 8 MAY 2013 - 09:59 CET


El bitcoin, la moneda virtual más importante, ya forma parte de la agenda en los principales foros del capitalismo. En unos días tanto la Comisión norteamericana del Mercado de Futuros como el fondo de inversiones de Warren Buffett, Berkshire Hathaway, han hablado del bitcoin, que no es poco.

Warren Buffett (82 años de edad) y el presidente de su fondo de inversiones, Charlie Munger, respondieron el sábado a las preguntas de sus inversores, accionistas y curiosos durante largas horas. Una de las preguntas versó sobre la moneda virtual. ¿Había invertido Berkshire Hathaway en bitcoins? La pregunta sobre la moneda virtual, dirigida a dos ancianos que ni siquiera tienen ordenador, parecía una provocación más que un interés por los rendimientos del fondo. Buffett respondió que no pensaba poner en bitcoins ni un dólar de los 48.000 millones que tiene.

Munger, de 89 años de edad, estuvo más fino incluso, al decir que estaba convencido de que no iba a ser una moneda de referencia mundial. Luego en una entrevista a la cadena Fox señaló que el bitcoin es como un "matarratas", un elogio sin duda, pues la misma expresión la había empleado en ocasiones anteriores para referirse a Grecia o al euro.

Casi al mismo tiempo, el lunes, por primera vez, un miembro de la Comisión del Mercado de Futuros, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), el comisario Bart Chilton habló en la CNBC sobre el bitcoin. La moneda virtual fue objeto de debate, preocupados, según dijo, por que caiga como "un castillo de naipes".

Chilton, tras señalar que la moneda virtual no supone ningún riesgo para el sistema financiero, explicó que el organismo ha debatido si el bitcoin pueda ser sometido a algún tipo de regulación por parte de la CFTC, aunque a continuación reconoció que no saben cómo.

Mientras, el cambio del bitcoin -tras la montaña rusa que sufrió a mediados de abril- se ha estabilizado en torno a los 100 dólares y continúa aumentando el número de transacciones diarias que se realizan con esta moneda, según las estadísticas de Blockchain.

Fuente: El País.