Apple pierde magia

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  • Las primeras reacciones a la presentación de Tim Cook reconocen la mejora de sus productos, pero echan en falta más chispa y sorpresas

Laia Reventós Londres 13 SEP 2012 - 08:13 CET


Un vistazo al iPhone 5. / David Paul Morris (Bloomberg)

Apple ha perdido la magia en sus presentaciones. La de ayer miércoles fue larga, tediosa y sin sorpresas. Sabíamos que presentaban iPhone 5, se había hablado de ello hasta la saciedad, pero esperábamos que en algún momento los discípulos de Steve Jobs fueran capaces de sorprender, de "una cosa más". No ocurrió: los rumores se confirmaron en su gran mayoría. Y se echaron en falta temas candentes, como el sistema de pago.

El nuevo teléfono de la compañía no es revolucionario, aunque no cabe duda que mejora en aquellas cosas que importan: tamaño, forma, velocidad del procesador y de conexión a Internet, sonido y calidad de la cámara. También es más delgado y más potente, como cada nueva versión de iPhone, y más alargado, porque ahora el tamaño de la pantalla es de 4 pulgadas. Al ser más estilizado, cabe una hilera completa más de aplicaciones. Parece una tontería, pero no lo es. Tendrá a mano las que realmente necesita.

Desde la distancia iPhone 5 parece más de lo mismo, un déjà vu. Sin embargo, cuando se coge con las manos se aprecia que la parte de atrás ya no es de cristal sino de aluminio y por lo tanto tiene menos posibilidades de romperse. Pero sobre todo se aprecia que es mucho más ligero que su predecesor, 4S. Y extremadamente suave al tacto. Son detalles que, sumados, pueden marcar la diferencia. Pero, detalles.

Cuando se sostiene horizontalmente, sus proporciones son excelentes para ver películas. La duda es si realmente se verán en un aparato de estas dimensiones. Francamente, prefiero el iPad o mejor el televisor-sofá. Eso sí, olvídese de las fundas protectoras que acumula en casa, porque ya no le servirán con el nuevo teléfono. Un detalle, pero negativo. En algún momento, el consumidor, incluso applemaniaco, se cansará de gastar para seguir al ritmo de la mercadotecnia de la empresa.

De la cámara de 8 megapíxeles sobresale el modo panorámico. Y la velocidad en que dispara cada fotografía, lo que disminuirá las fotos movidas. Perfecto para ineptos como quien escribe estas líneas. Ahora, según la compañía, también se capturarán imágenes mientras se graba un vídeo en alta definición.

En los escasos minutos que lo tuve en mis manos, es imposible apreciar si la batería realmente resiste 8 horas de charla o de navegación por web. Ojalá. Es uno de los grandes problemas de todos los smartphones. ¡Qué tiempos aquellos en que los móviles duraban casi una semana sin necesidad de enchufar a la red eléctrica! Ahora, además, olvídese de reutilizar la retahíla de cables y cargadores que tiene en casa de sus iPhones anteriores, de los iPods de los niños o de los accesorios diversos que ha comprado para el coche, por ejemplo. El enchufe Dock ha pasado a mejor vida. Y llevaba desde 2003 acompañando (cargando) a los aparatos móviles de la compañía.

El nuevo cargador se llama Ligthning y como siempre es más pequeño, más potente y, dice Apple, necesario para un aparato tan delgado, de 6,6 milímetros de espesor. Es otro detalle, pero en este caso un gran inconveniente del nuevo iPhone, por mucho que hayan creado adaptadores para resolver el entuerto, que probablemente deberá pagar a parte. Reconozco que ya me molestaba ver que los cables del viejo iPod (en edad humana es un renacuajo de cinco años) no sirven para el 4S ni para el nuevo iPad.

Entre los pasillos, con los colegas de otros medios de comunicación —ya veteranos en este tipo de shows— había un sentimiento generalizado de que, efectivamente, todo es mejor, pero también que es más de lo mismo. Apple ha dado un paso, pero no un salto más.

Ahora le tocará el turno de respuesta a Samsung, aunque parece que por lo anunciado su teléfono estrella, el Galaxy III, va a resistir la comparación mejor de lo que esperaban los analistas. Le seguirá ganando en tamaño de pantalla y en la comunicación NFC, aunque perderá en otras características.

Fuente: El País.

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